Análisis del online de los tres principales candidatos al #CongresoPP

El 5 de julio se sabrá quién pasará a la segunda vuelta,  si la hay, del Congreso del PP. Pero hoy ya se puede afirmar sin duda alguna quién ha entendido y quién no las redes sociales. Algo que, como me han oído decir quienes frecuentan mis charlas, no tiene que ver tanto con la edad como con la apertura mental. Y es que el Congreso del PP está poniendo de manifiesto, en mi opinión, tres cuestiones interesantes:

    • El alejamiento de la calle de algunas oligocracias de partido. No escuchan y siguen con los viejos métodos ignorando que la sociedad ha cambiado
    • El alejamiento de algunos periodistas y medios de comunicación del periodismo y del análisis serio. Se limitan a publicar los deseos de su preferido. Por eso afirmaban en su día que Susana Díaz iba a ganar y por eso hoy hacen recuento de ex ministros, obviando que el voto de Montoro vale lo mismo que el de JosPastrana (quien encima, influye mucho más que Montoro en los afiliados)
    • Los cambios que se han producido con la irrupción de las aplicaciones sociales y la comunicación multidireccional (en realidad esto es un resumen del por qué los dos puntos anteriores)

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El penúltimo error de los grandes editores

 

Cuenta Fernando Botella en “Bienvenidos a la revolución 4.0” que la revolución tecnológica es una revolución cultural de primera magnitud. Un cambio que afecta a los liderazgos en las empresas (olvídense de los jefes autoritarios y las organizaciones altamente jerarquizadas). Que se llevará por delante a quienes no se adapten. El hombre de la revolución 4.0, el nuevo mono que vendrá a sustituir al mono sapiens, es humilde, empático, creativo, disruptivo y se cuestiona continuamente el statu quo. Porque es innovador. Algo similar a lo que relata Tim O’Reilly en “La economía WTF”. Y las empresas modernas, los “unicornios” (parecían inviables, como Amazon, Uber o AliBaba y se están comiendo el mundo), premian eso: el pensamiento creativo, el poner en cuestión todo, el pensamiento lateral disruptivo.

Pues bien, leyendo hoy Vozpópuli, no se puede obviar que hay aún demasiado mono antiguo, demasiado ludita, que trata, como ha sucedido siempre a lo largo de la historia con las grandes transformaciones, de parar el progreso para mantener sus viejas costumbres.

Todos sabemos que las grandes editoras están en recesión. En este blog he escrito acerca de ello. La caída es inexorable por diversos factores. Pero ahora, ellos mismos, de la mano de los políticos, van a acelerar su desaparición.  La por burocrática y oligárquica cuestionada Unión Europea acaba de aprobar la llamada “Tasa PRISA“. Para entenderrnos: nos quieren cobrar por compartir los enlaces a sus noticias. O sea, por enlazar, por ejemplo a ElPaís.com. Seguro que hoy los mono sapiens lo celebran.

Lo que no se dan cuenta es cómo vamos a reaccionar los que estamos ya en la nueva era y nos hemos adaptado a la transformación: dejaremos de compartir sus enlaces y sus digitales se hundirán. ¿Alguien se apuesta conmigo café y pincho de tortilla?

Los pagos por ESE contenido no funcionan ni funcionarán jamás. Para que funcione me tienen que ofrecer un Netflix o un AmazonPrime. Y va a ser que no es eso. Que está muy bien eso de decir que “por la información de calidad hay que pagar”, y es verdad. Pero el debate está en el término “calidad”. Y la mentalida antigua de marcarnos a los lectores lo que lo es y lo que no lleva y llevará irremediablemente al fracaso. Por cierto, ¿os he contado que estoy enganchada a la serie “Gotham” de Netflix? 😉

Los de PRISA y demás han hecho lo que comúnmente se llama un pan como unas tortas. Los reaccionarios luditas perdieron la batalla. Como la perderán ellos. La solución es sencilla: adaptarse. Ay amigo, pero eso supone ser humilde y salir de la zona de confort. Demasiado.

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Arranque de campaña de #CongresoPP

Para comunicar… hay que tener algo que decir. Esta frase, que podría percibirse como una obviedad resume, sin embargo, buena parte de los problemas de comunicación de las organizaciones y partidos políticos. Y es que el conocimiento y los principios no pueden suplirse con propaganda. Menos en la época de la comunicación multidireccional, la de las aplicaciones sociales, donde lo que se entablan son conversaciones. No creo en los prosumidores, entre cuyos defensores suele haber mucho charlatán con ínfulas; sí en que hay que tener un gran conocimiento de la organización o partido y sus principios antes de saltar a la piscina de la comunicación. El arte de la comunicación es el arte del estudio constante. No se puede comunicar en política sin conocimientos… de política. Plataformas como Netflix son la vía de escape de quienes no soportan la nada con gaseosa en forma de tertulia televisiva o radiofónica. ¿Sabían que los temas políticos no son para nada los más leídos en la prensa nacional que, sin embargo, se empeña en saturarnos con ellos en lugar de reflexionar acerca del por qué?

Estos días, y a cuenta del Congreso del PP que se celebrará los próximos 20 y 21 de julio, se está poniendo de manifiesto, cierta falta de comprensión de los cambios que ya se han producido en la sociedad.  Vamos con los 3 principales candidatos, no por orden de preferencia ni importancia: Continúa leyendo Arranque de campaña de #CongresoPP

Cómo gestionar una crisis de reputación online

Las crisis de reputación en redes sociales existen. Y por eso, al igual que no se puede estar en redes sociales sin un Plan de Social Media, no se debería estar sin tener claros los protocolos a enfrentar en caso de una crisis. Afortunadamente cada vez son menos las empresas que piensan que las redes sociales son cosas de chavales, del becario, que se pueden improvisar, y que se dan cuenta que son fundamentales a la hora de construir la imagen de marca. La época en que cualquiera podía “tuitear” o “facebuquear” en nombre de la empresa también se ha superado en muchos casos, aunque aún queda camino por recorrer.

Pero ¿qué es una crisis? Siguiendo a Yago de la Cierva (’Comunicar en aguas turbulentas’, Ed. Universidad de Navarra, 2015), las crisis se pueden dividir en emergencias, incidentes, desastres y conflictos. Es lo primero que hay que determinar, ante qué nos encontramos, porque cada tipo de crisis requiere de un protocolo de actuación diferente. Una crisis no es un problema de comunicación: es un problema de gestión. Resolver el problema e informar al público van de la mano. La improvisación en redes sociales es garantía de fracaso.

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Cómo comunicar en redes sociales siendo de centro-derecha

Os dejo la charla que pronuncié en la Escuela de Verano del PP del distrito de Salamanca, celebrada este pasado fin de semana.

 

La comunicación política es aquella comunicación que busca influir en el proceso político. Lo cierto es que el PP de Madrid lleva ya más de una década siendo puntero en comunicación política online. Algo que no debería perderse. Se innovó en Twitter, se innovó con la propia página web, que no se si sigue siendo de las pocas que están bajo licencia Creative Commons pero en su momento fue la primera, se creó comunidad en Facebook, se organizaban reuniones con bloggers. Los líderes políticos tenían sus bitácoras para acercarse al ciudadano después de que Obama creara la ola que le llevó a ganar las elecciones y de que Nicolás Sarkozy hiciera lo propio en Francia o David Cameron fregara platos mientras contestaba a preguntas grabadas en vídeo para Youtube. Lo cierto es que el trabajo hecho hasta ahora sido magnífico. Pero hay que seguir.

Porque la digitalización está en constante cambio. Les invito a leer el libro “La economía WTF” del gurú (progresista) de Silicon Valley, Tim O’Reilly, a quien mencionábamos sin cesar allá por el año 2005 atribuyéndole la autoría del concepto web 2.0. Un concepto que coincide con la aparición de aplicaciones web sociales y una comunicación multilateral que ha cambiado el mundo. Y ese cambio, que en realidad es un cambio cultural de enorme calado, ya está aquí.

Pero, ¿qué hay que comunicar en redes sociales desde el punto de vista político? . Por un lado, las épocas en que la imagen de marca, es decir, la cuenta de Twitter, se dejaban en manos del becario o del chaval de la sede, deberían de estar superadas. Las campañas en redes no se pueden improvisar. Hay que tener claro qué se quiere decir, cuál es el objetivo y a quién se dirigen los mensajes.

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Apuntes a vuelapluma: la debilidad comunicativa del gobierno de Sánchez

Siempre se ha dicho que el centro-derecha comunica mal. Con razón. Entre otras cuestiones por las analizadas en un post publicado anteriormente aquí mismo y hace pocos días. Y que la izquierda lo hace estupendamente bien. No es para menos. Vean cómo se manejan con los medios tradicionales: a la chapuza de la moción de censura del gobierno del #PresidenteSinVotos han seguido filtraciones cuidadosamente planificadas para hacernos creer que Sánchez llevaba meses barruntando su gobierno. Pese a que los hechos (como la negativa de personajes como Almunia, que fuera Pablo Iglesias quien hablase con Puigdemont o la aparición en escena de un nuevo gurú), apuntan justo al contrario, a la improvisación. Y la prensa ha tragado con la historia. Incluso corre por ahí la conspiranoia de que Rajoy habría permitido la moción para fastidiar a Rivera. Y lo dicen o escriben sin carcajearse.

Sin embargo, hay un punto muy débil en la comunicación de este nuevo gobierno, pero que es fundamental para el buen devenir de un proyecto político, como ha demostrado sobradamente el odiado Donald Trump (Como recuerda Tim O’Reilly en “La Economía WTF,” Deusto, 2018, ya en mayo de 2016 Milo Yianopoulos habría vaticinado en Breitbard una posible victoria de Trump, porque éste “entiende internet”): internet. El Social Media, y dentro de éste, concretamente, las redes sociales.

El día de la toma de posesión del Gobierno, el nuevo Community Manager (¿un mono con un teclado?) del Ministerio del Interior, uno de los dos ministerios que tiene el monopolio de la fuerza (de las armas), enviaba un tuit absolutamente partidista

 

No sirve de nada la excusa de que son nuevos. Es un tuit absolutamente impresentable que indica que el PSOE no está cuidando las redes sociales, algo que sus rivales del PP deberían aprovechar a conciencia.

Pero hay más ejemplos. Hoy el gran Yago de la Cierva, especialista en gestión de crisis de comunicación, nos explica cómo afrontar una de estas en LA RAZÓN. Y pone como ejemplo la cuenta de Twitter del nuevo ministro de Cultura, Màxim Huerta, que ha decidido no borrar sus tuits más polémicos. A mi me parece bien, porque si un político no es capaz de sostener lo que ha escrito, mejor que se vaya a su casa.

Peeero, ese mismo Màxim Huerta ya no es un simple presentador mediocre de Telecinco. Ahora es ministro de Cultura nada menos. Y un ministro de Cultura NO puede escribir con faltas de ortografías.

¿Rolland Garros? ¿El ministro de Cultura? Su cuenta debería estar ya siendo gestionada por un profesional de las redes sociales y es evidente que o lo está, pero por un mal profesional, o que sigue siendo él quien publica sus tuits dejando al aire su escasa capacidad intelectual. (Otro tema es por qué filtra que va a nombrar a Del Bosque, luego lo niega, ahora filtra que va a elegir una mujer por ser mujer… no hay orden ni concierto en el gobierno, y eso es responsabilidad del nuevo gurú).

Y no llevan ni 10 días.

El Partido Popular debería aprovechar esta debilidad del PSOE para conformar opinión.

Vamos, digo yo.

El conflicto en la Franja de Gaza es responsabilidad de Hamás, no de Israel

Esta pasada semana acudí a un debate en Hispan TV a hablar del problema que existe en la Franja de Gaza. Más de 10.000 cohetes y morteros se han lanzado sobre Israel, buscando objetivos civiles, desde que en 2005 Israel abandonara la Franja. Desde 2007 dicho territorio está dominado por el grupo terrorista Hamás, en guerra civil con Al Fatah. Estos días, una vez más, se ha querido utilizar a Israel para lavar la cara al terrorismo causante del hambre y de la miseria en dicha Franja.

Los liberales ¿comunicamos bien?

Hoy he tenido el honor de participar junto a Fran Carrillo en La Convención Liberal que ha tenido lugar en Madrid. Hemos hablado de comunicación. Aquí os dejo los apuntes que me había hecho para el tema:

Vamos a analizar si los liberales comunican/comunicamos bien o mal. La respuesta es sencilla: lo hacen/hacemos rematadamente mal. Y lo voy a demostrar.

En mi opinión, lo hacemos mal por varios motivos. Aunque el principal motivo es la moda que se ha extendido entre no pocos liberales del desprecio hacia la política. ¿Alguien se imagina que una persona despreciara estudiar medicina, dijera que no sirve para nada, que es el mal, pero pretendiera influir en ella o, peor aún, ejercerla? ¿Se imaginan que alguien pretendiera sustituir la medicina por la arquitectura para sanar un cáncer? Pues eso está sucediendo.¿Acaso no se ha sustituido por buena parte de la derecha, liberal y conservadora, la política por la economía, peor, por la gestión de la economía? En el fondo, ese desprecio nace del desconocimiento. Puesto que lo Político, que no el politiqueo, es inherente a nuestra naturaleza.

Ese desconocimiento de la Ciencia Política es el que hace que, imbuidos como estamos de la mentalidad estatista y del consenso socialdemócrata, aceptemos como buenos la agenda, timing y lenguaje de la izquierda e intentemos jugar en su terreno. En una batalla que siempre, siempre vamos a perder. Aceptando su lenguaje y agenda ganarán siempre la batalla cultural y política.

Les pongo un ejemplo muy actual de cómo la izquierda prepara el terreno: el okupa de Moncloa (me gusta esto de poner sobre la mesa conceptos con contenido político y simbólico) y sus conmilitones llevan desde ayer colocando el mensaje de que con él comienza “un tiempo nuevo” y la prensa pastueña, pero también la que presuntamente no lo es, lo ha aceptado. Al mismo tiempo que Sánchez habla de tiempo nuevo, Margarita Robles dice que son los herederos de ZP. ¿Es nuevo o es más de lo mismo? Da igual, todo lo que hagan ellos va a ser bueno. Porque ese “tiempo nuevo” que todos ellos repiten machaconamente, es un concepto que tiene contenido político y simbólico. Si consiguen que se acepte que este gobierno socialista es un tiempo nuevo, habrán ganado media batalla.

Para que lo vean más claro, según la izquierda el gobierno de Ángel Garrido, o sea, el de la Comunidad de Madrid, es un gobierno interino, provisional. El de Sánchez, “un tiempo nuevo”. ¿Son capaces de ver las consecuencias que esto puede tener en las urnas? ¿Quién representará a la hora de votar lo viejo, lo provisional, lo inestable, lo débil, lo que hay que cambiar? Y ahora díganme… ¿han oído a alguien del PP contraatacar a este concepto o poner conceptos nuevos en el discurso político? Esperen sentados. Están haciendo números o estudiando legislación. Como si eso, en una democracia sentimental e infantilizada importase. No entienden cómo juega la izquierda. El lenguaje crea realidades. 

Siguiente problema que tenemos los liberales: sustituir la política por el marketing sin contenido político de fondo. El marketing, en la época de la imagen y la comunicación es muy importante, nadie lo puede negar. Pero si el producto que se vende está vacío, será muy fácil desenmascararlo una vez perdido el favor mediático. Pedro, ¿qué es una nación? Albert, ¿por qué no se pueden convocar elecciones con una moción de censura ya registrada? Marketing sí, pero con contenido. La política no es un producto más.

Otros problemas: la soberbia de un pequeño mundo endogámico. Verán, el ser humano tiende a reducir el mundo a su pequeña cosmovisión, a su pequeño mundo. Y éste, sin embargo, es mucho más amplio. Debates públicos entre liberales que acaban en disputas acerca de si se puede vender un riñón de un niño es una victoria del socialismo, por cuanto coloca a los liberales como frikis que viven en un mundo paralelo. Porque, teniendo en cuenta que lo intuitivo, como ya señalaban en su día numerosos autores, entre ellos Jean François Revel, es el estatismo, entrar en ese tipo de debates, lo siento, pero crea socialdemócratas a espuertas.

Entonces ¿qué hay que hacer? En primer lugar abandonar los mensajes victimistas: “es que los medios están comprados, no nos hacen caso, todos los que no piensan como yo son socialistas y yo estoy en posesión de la Verdad revelada”. Ya sabemos que los medios no son libres y también que la mentalidad estatista es el pensamiento único que se ha impuesto. Gracias. ¿Qué aporta eso?

La batalla de la ideas se tiene que dar enfrentando los conceptos del colectivismo, denunciándolos y creando conceptos propios, por un lado, por otro marcando la agenda política. Con propuestas. Separación de poderes (dejen de decir “división”), representación, libertad individual. Todos los días.  Agenda, timing, conceptos. Jugar como ellos. No contraponer el PIB a un discurso emocional.

Y si pueden pongan pasión y naturalidad en lo que hacen. Un ejemplo: los asesores de Rivera lo han creado tan guapo, aseado, y limpito, tan virtuoso y perfecto que cae mal. Al fin y al cabo el resto solo somos humanos con errores, defectos y pocas virtudes. Rivera es un gran lector de discursos vacíos de contenido como los de una Miss, sabe oratoria, sabe comunicación, pero en cuanto se rasca un poco, no hay más. No es un político porque no sabe política. Lo mismo sucede con no pocos políticos del PP, los tecnócratas, los burócratas o los políticos profesionales sin nada que hacer fuera del cargo público. Enfrente tienen a Pablo Iglesias, que es un chisgarabís, pero algo más que ellos sabe de política. Y además de ser astuto, que lo es, le pone pasión, es adaptativo, cambia la táctica pero no la estrategia. Rivera, sin embargo, cambia táctica y discurso y queda en evidencia. La prisión permanente revisable o la aplicación del 155, que no le gustaba en 2017, son ejemplos de ello. No sirve a la larga.

Si se quiere trasladar a la sociedad un mensaje liberal, hay que dar paso una nueva generación de políticos con un lenguaje nuevo, propio, de batalla, dispuesta a dar la batalla de las ideas, dispuesta a crear conceptos, dispuestos a mancharse en el barro, dispuestos a marcar la agenda. Como hicieron los liberales norteamericanos y franceses del siglo XIX. Ni más ni menos.

No, no todo vale

El PP sospecha que Ciudadanos está detrás del juego sucio contra Pablo Casado.

Un juego sucio que, además de sucio, es chapucero. Hasta tal punto que el filtrador, tenía que ser de Ciudadanos, dice una cosa en un medio y otra en otra. No estamos solo ante un escándalo periodístico (y van…), sino también político (y van…) porque la fuente de la noticia, el filtrador, tiene interés en ello. Y es que Casado da mejor en las encuestas que Soraya… y que Villacís y Aguado y puede dar al traste con el sueño naranja.

Un sueño, por otra parte, que me da a mí que es un poco como el cuento de la lechera. Pero eso, lo decidirán ustedes en las urnas.