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Por si no teníamos bastante con la Ley del Canon que criminaliza preventivamente a los ciudadanos o la disposición final primera de la Ley de Economía Sostenible (Ley Sinde) que reintroduce la censura en nuestro ordenamiento jurídico, hoy leo en El Confidencial que el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero está dispuesto a liquidar, en beneficio de otros de sus grandes amigos, los editores de prensa, otra parte más de libertad en la Red. Hace tiempo que vengo sosteniendo que la SGAE no es el problema principal de toda esta campaña contra la libertad en la red. Son los bufones, por así decirlo, del movimiento. Aquí la clave son las editoras de prensa y las editoriales. Los de los libros de texto y los periódicos en papel que cada día son más deficitarios.

Así, haciendo caso a la petición de César Alierta (lo grave no es que Alierta, en esta economía mixta que sufrimos, quiera beneficios. Lo grave es que el gobierno legisle a favor de unos en contra de otros), parece ser que Ángeles González Sinde estaría dispuesta a intentar imponer la tasa Google, que consiste en que Google o Yahoo paguen una tasa a las operadoras por utilizar sus redes.

Tan mal me parece esta iniciativa como aquella que pretende imponerles a las operadoras la igualdad de bits. Lo único que cambia o se intercambia es el papel de perjudicado y beneficiado.

La ministra les recordó que en sus diarios se publican artículos favorables a las descargas en Internet o hasta se defiende la limitación en el plazo de los derechos de autor. En esta línea, les lanzó dos recomendaciones. La primera, la necesidad de que articulen un frente editorial común contra el ‘todo gratis’ en Internet. La segunda, que busquen amigos para apuntalar sus reivindicaciones, en clara referencia a las telecos. El propio presidente de Telefónica, César Alierta, ya aseguró a principios de febrero que Google, Microsoft o Yahoo “utilizan las redes sin pagar nada”, un modelo que “no va a poder seguir”.

Es decir, que el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero pretende dictarle las columnas y líneas editoriales a los medios de comunicación. Típico de un país totalitario.

Por otro lado, según estos editores “Google se aprovecha de las millonarias inversiones de los diarios en plantillas”. Pues vale. Si yo fuera el director de Google dejaría, en cuanto pretendieran que les pagara un sólo céntimo,  de indexar los periódicos de estos editores.

A ver qué tal les iba a ir sin existir en la red. Tan sencillo como eso.

¿Qué podemos hacer los internautas? Se me ocurren, así sobre la marcha,  un montón de cosas. Podemos organizarnos on-line y hacer boicot a estas editoras al más mínimo signo de que vayan a cumplir lo dispuesto por Sindescargas. Podemos organizar mesas redondas off-line, algaradas pequeñas pero numerosas, speak corners y lo que haga falta para que hasta el último ciudadano de este país se entere de qué va la cosa.  Podemos iniciar una campaña on-line de envío de peticiones a Google para que deje de indexar estos medios… podemos hacer un montón de cosas.

Pero lo tenemos que hacer TODOS.

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