La confusión entre Estado, partido y gobierno, lo público y lo privado, lo institucional y lo partidista, ha llegado a la vida 2.0. Desde el twitter de Moncloa se ha bloqueado (que se tenga conocimiento) a dos organizaciones cívicas conocidas por su postura hipercrítica con la acción del gobierno, Hazte Oír y Derecho a Vivir.

Responden algunos internautas cercanos al PSOE a la denuncia de HO, en mi opinión con un tono desafortunado (aquí no se trata de qué tal me caen los de estos movimientos cívicos),  que a los bloqueados “ni les torturan, ni les guillotinan, ni nada de esas cosas que hacía la inquisición. No. No son mártires”. Cierto.

Sin embargo, igual que los gestores de la cuenta institucional, no caen en un pequeño detalle:

No es grave que yo, particular, bloquee el twitter de Moncloa. Tampoco sería grave que el PSOE decidiera bloquear a Hazte Oír. Pero es que resulta que el bloqueo se ha producido desde la cuenta institucional de la Moncloa.  Pagada por todos los españoles. Cuenta que, en principio y si esto fuera una democracia y no una demagogia tiránica, representaría a todos los españoles. También a los socios de Hazte Oír.

Debería la oposición denunciar el asunto. Porque se empieza por Twitter y se acaba como tirano cuya máxima era “todo en el Estado, nada contra el Estado, nada fuera del Estado”. En esas estamos.

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