Inapelable, rotunda y, dependiendo de qué suceda en los próximos meses, puede que histórica victoria del Partido Popular de Mariano RajoyMaría Dolores de Cospedal ha evitado con su victoria en Castilla-La Mancha movimientos en el seno de la formación perfectamente planeados en caso de que Barreda no hubiera perdido el sillón encaminados a preparar recambio para el gallego. En la séptima planta de Génova respiran tranquilos mientras en Ferraz pocos son capaces de conciliar el sueño ante lo que se avecina. La nueva presidenta autonómica castellanomanchega, por su parte, mira de reojo al alcalde de la capital, Alberto Ruiz-Gallardón quien, sin embargo, no debe de estar para muchas alegrías ni disputas de Secretarías Generales después de haber perdido concejales en su ayuntamiento en unas elecciones en las que su partido está en clarísimo ascenso. El único manchón de ayer en el expediente del PP es la impresionante victoria asturiana del “general secretario”, Francisco Álvarez Cascos, quien acaba de demostrar, para sorpresa de Lasalles y Gallardones, que los complejos de cierto sector del PP a la hora de reivindicar la gestión y el equipo de Aznar es un sinsentido que no comparten los ciudadanos.

En todo caso, el cambio hacia políticas algo menos intervencionistas, justo lo contrario a lo que reclaman los indignados va a ser un hecho. Que haya menos socialismo, es decir, mayor libertad, siempre es una buena noticia.

El PSOE, por su parte, comienza a escribir el principio del fin de su historia. Si Rodríguez Zapatero, y tal parece su intención, no convoca elecciones generales anticipadas la formación que fundara Pablo Iglesias podría verse, a medio y largo plazo, abocada incluso a la desaparición. La bronca interna está garantizada. Demasiadas bocas que se van a quedar sin pan. Empezando por Andalucía, en donde el PP ha ganado, y gobernará, en todas las capitales de provincia.

Llama la atención, finalmente, la influencia que han demostrado tener en las elecciones movimientos de internet como #nolesvotes, tan promocionado por los medios de comunicación tradicionales, formado básicamente por gentes de izquierda y el profesor Enrique Dans como coartada. Una influencia perfectamente descriptible: entre el cero y la nada. Menudo papelón han hecho algunos.

Inexistente ha sido también la influencia en el proceso electoral de esa oportunidad perdida a manos del sectarismo más atroz llamada Democracia Real Ya. Si acaso, podrían apuntarse entre sus méritos haber logrado movilizar a una pequeñísima parte del electorado de un centro-derecha hastiado de que en España no pueda haber elecciones tranquilas.

Menudo bluff. Que desmonten el huerto ecológico y se vayan a su casa. Pero ya

Publicado originalmente en Diario Siglo XXI

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