“La fortaleza de la no-organización carente de jerarquía, que aplica magníficamente la táctica del swarming, es al mismo tiempo su debilidad: cualquiera puede afirmar estar actuando en su nombre.”

La noticia saltaba a todos los medios de comunicación esta semana aunque había sido ya publicada por algún digital el pasado mes de junio: un grupo de supuestos Anonymous, ya saben, esas personas que se ocultan detrás de máscaras que representan al anarquista personaje de cómic Guy Fawkes (en realidad Fawkes fue un restauracionista católico inglés que participó en la llamada conspiración de la pólvora cuyos miembros pretendían volar el parlamento británico como protesta por la persecución contra los católicos), amenaza con hacer pública documentación relativa al 11-M. Y al Faisán.

Documentación dicen que consistente en grabaciones y documentación de alguna cancillería de algún país supuestamente amigo que previamente será enviada a la fiscalía para que ésta inicie la investigación pertinente. Sólo en caso de que la fiscalía no actuase, avisan los supuestosAnonymous, el material se dará a conocer. En el mismo comunicado los anónimos internautas hicieron públicos datos personales de varios miembros de los GEO. Poco antes se conocían los de varios escoltas del actual presidente del gobierno, Rodríguez Zapatero. Está claro que datos manejan. Más si es cierto que están en posesión de documentación “definitiva” acerca del 11-M pronto lo sabremos. Son legión quienes sospechan que detrás de la sorprendente noticia hay una cortina de humo que algo tendría que ver con las elecciones del próximo 20 de noviembre. Qué quieren que les diga: basta con esperar a ver qué pasa. No merece la pena especular con ello.

En todo caso, la red anda revuelta. Muy revuelta. Son muchos los que dicen saber que los autores de la amenaza no son los “verdaderos” Anonymous. No explican quienes tal teoría sostienen cómo pueden saber quiénes son los verdaderos miembros del movimiento y quiénes no ¿Por qué deberíamos creer que los Anonymous simpatizantes de algaradas de corte marxistoide como el 15-M eran los de verdad y estos son los falsos? ¿O por qué no podrían serlo todos ellos o ninguno? Y es que la fortaleza de la por el Poder temida no-organización carente de jerarquía, que aplica magníficamente la táctica del swarming, es al mismo tiempo su debilidad: cualquiera puede afirmar estar actuando en su nombre. El profesor Enrique Dans, quien sin embargo cae en el error de atribuir la pertenencia a la organización o la cercanía a ésta a determinadas personas concretas quienes a su vez atribuyen el comunicado que refutan falso a algún “ajuste de cuentas político-policial”, lo ha explicitado magníficamente en una entrada publicada en su bitácora titulada “Llueve… ¡maldito Anonymous!”. Les recomiendo su lectura.

Entender cómo funcionan este tipo de movimientos, en cierta medida Democracia Real Ya y No les Votes comenzaron de forma similar, resulta fundamental a la hora de tratar de comprender de qué tipo de movimiento estamos hablando. Movimientos que serán cada vez más numerosos y que desconcertarán al poder tradicional. Lo imponen los nuevos tiempos, las nuevas tecnologías. Estamos en el siglo XXI.

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