La semana pasada se presentaba, presentábamos, en Madrid, el libro “Interactivo” del escritor Andrés García-Carro.


Andres García, Almudena Negro y Luis del Pino.

Lo novedoso de éste su segundo libro, dedicado al análisis político, es que el autor ha recopilado no sólo sus reflexiones hechas públicas a través de las redes sociales, sino parte de esa interactividad, de la bidireccionalidad que caracteriza la Web 2.0, que no es otra cosa más que la forma de comunicación entre personas del siglo XXI. Así, en Interactivo se recogen conversaciones mantenidas con quienes conforman la comunidad virtual de Andrés en Facebook. Desde Mikel Buesa, a Nerea Alzola, pasando por políticos como Albert Rivera o periodistas como Luis del Pino salpican los centenares de comentarios que acaban de ver la luz. Sin duda, una experiencia pionera.

En su libro no se limita usted, como sucediera en sus “Pintadas contra Zapatero”, a publicar sus reflexiones reflejadas en su muro de Facebook, sino que hace públicas conversaciones mantenidas con los miembros que conforman su comunidad virtual. ¿Un paso más allá?

Sí, es algo que no se me ocurrió hacer en Pintadas y que ahora lamento, pues creo que incluir algunos comentarios que otras personas hicieron a los míos habría enriquecido el libro. Ese fallo queda subsanado en Interactivo. Yo soy más un conversador que un escritor. Soy, digamos, un escritor conversativo, interactivo. Al modo socrático de los Diálogos de Platón, necesito el estímulo o el acicate de la opinión ajena para expresar la mía. En Facebook he encontrado el medio perfecto donde canalizar y ensamblar esa doble vocación de escritor y conversador.

Una de las consecuencias de la economía de mercado es eso que se llama globalización. Usted reside en Bruselas y, sin embargo, analiza la realidad española gracias a las nuevas tecnologías. ¿Se imagina a estas alturas un mundo sin Internet?

No es que lo imagine o lo deje de imaginar, es que ya ni siquiera recuerdo el mundo anterior a Internet o, si lo recuerdo, no es en absoluto con nostalgia. Desde hace ya unos cuantos años yo lo hago todo a través de Internet: leer los periódicos, escuchar la radio, ver (la poca que veo) la televisión. Incluso mi vida social, en su mayor parte, transcurre en Internet o gracias a Internet, casi siempre con españoles, de modo que mi residencia en Bruselas apenas si pasa de anecdótica.


Portada del libro.

Y, sin embargo, el poder teme a la red, la cual intenta controlar. En países totalitarios como China o Cuba, directamente censurando contenidos o impidiendo el acceso a Internet. En España, en donde hablar de calidad-precio en relación con la banda ancha es poco menos que un chiste, mediante leyes como la Ley Sinde. ¿Se saldrán con la suya?

Parece claro que Internet es el nuevo campo de batalla donde tiene y tendrá lugar esa vieja guerra entre la Tiranía y la Libertad. ¿Quién ganará esa guerra? Pues quien luche por la victoria con más ahínco y con más inteligencia. Pero se trata de una guerra perpetua que nunca nadie la acabará de ganar. La libertad, dentro y fuera de Internet, hay que conquistarla todos los días.

¿Cómo valora usted la situación política que está viviendo España en estos momentos?

La situación política en la que nos deja el zapaterismo es calamitosa: ruina económica y, lo que es más grave, España destrozada como nación, con una Cataluña y un País Vasco ‒éste prácticamente en manos de la ETA‒ al borde de la secesión y otras regiones esperando su turno para seguir ese mismo camino.

Usted se muestra en su libro hipercrítico con el denominado “proceso de paz”, negociación entre el PSOE y la banda terrorista ETA. ¿Cree que ETA dará el paso que los socialistas ansían (anuncio de disolución de la banda) antes del próximo 20 de noviembre?

No sólo el PSOE ansía ese anuncio, también el PP. Rajoy lo ha dicho recientemente: «Lo único que espero de la ETA es que se disuelva». Esta declaración, que suena muy bonita para oídos incautos, encierra sin embargo una felonía, puesto que en las circunstancias actuales la autodisolución de la ETA sólo podría significar que ha logrado sus objetivos políticos y que abandona por ello lo que ellos llaman «lucha armada». ¿Disolución de la ETA y aquí paz (zapateril) y después gloria (de los secesionistas)? Para ese viaje no necesitamos a Rajoy. Pero me preguntaba usted si creo que la ETA anunciará su disolución antes del 20N. Es posible. Lo que no anunciará, téngalo usted por seguro, es la renuncia a sus pretensiones soberanistas, ni a la exigencia de «amnistía» para los presos de la banda, ni a ninguna de sus reivindicaciones políticas.

¿Es el Partido Popular, que según todos los indicadores ganará el próximo 20 de noviembre y posiblemente con mayoría absoluta, la solución para que España pueda salir de la crisis?

Es muy difícil que un gobierno del Partido Popular empeore lo hecho por el de Zapatero o que lo haga igual de mal. Ahora, de ahí a ser la solución… Vaya por delante que yo deseo que el PP gane por mayoría absoluta las próximas elecciones generales. Sería muy clarificador: así Rajoy no tendría excusas para dejar de cumplir con su deber. La mayoría absoluta parece que está al alcance de su mano (eso dicen los últimos sondeos). Respecto a que Rajoy cumpla con su deber, probablemente lo haga en la cuestión económica, pero no soy nada optimista en la cuestión de la integridad nacional, sobre todo desde que vimos a esos dos simpáticos concejales del PP vasco brindando alegremente con el alcalde bilduetarra de San Sebastián.

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