“La ruina económica es la inevitable consecuencia del socialismo. La ruina moral lo es del nihilismo.”

“La economía española ha entrado esta legislatura en la Champions League de la economía mundial”. Eso afirmaba sin ruborizarse José Luis Rodríguez Zapatero en 2008. Poco antes había ganado unas elecciones prometiendo, entre otras cosas, pleno empleo. La prensa se deshacía en elogios hacia Pedro Solbes, de quien afirmaban habría vapuleado a Manuel Pizarro en el debate económico electoral. Once millones de españoles votaron libremente el proyecto intervencionista-buenista del PSOE. Y dijeron sí a la negociación con ETA, plan primigenio y eje central de las políticas de gobierno de Zapatero. El resultado ha sido el esperado y anunciado por el entonces número dos del Partido Popular: la quiebra económica. Y moral. De ahí que no sorprenda que millones de votantes del PSOE se pasen, desencantados, a la abstención ó incluso al voto a los populares. Menos claro está, sin embargo, que los desencantados hayan asumido que, en realidad, lo que ahora mismo padece España es exactamente aquello que ellos eligieron. La ruina económica es siempre la inevitable consecuencia del socialismo en cualquiera de sus formas. Como la ruina moral lo es del nihilismo. Y ambas son hoy las señas de identidad del partido que fundara en la taberna Casa Labra en 1879 Pablo Iglesias.

La gravísima situación económica a la que se enfrenta España, así como las manifestaciones de millones de españoles que llenaron una y otra vez tercamente las calles durante la primera legislatura mostrando con ello su firme oposición a la negociación entre la banda terrorista ETA y el gobierno, emprendida vaya usted a saber cuándo aunque se sospecha que antes de 2004, han venido a romper en parte el plan de Zapatero, su “Segunda Transición”. Esa que de momento ha terminado en un comunicado de los terroristas, que ni anuncian la entrega de armas y criminales ni su disolución, recibido entre lloros de plañideras y festejos hipócritas varios.

Lo que no contemplaba la hoja de ruta era que el PSOE perdiera, como parece va a suceder, los comicios del año 2012 (adelantados a noviembre de 2011). La duda ahora es si Mariano Rajoy se dejará embaucar por los cantos de sirena y presiones. Tengo para mí que no.

Obligado pues Zapatero por mor de las circunstancias a adelantar los comicios, no tanto como España hubiera necesitado pero ya se sabe que al señor del talante la nación le parece algo discutido y discutible, la sucesión de quien se ha resistido a soltar la Secretaría General del PSOE, verdadero núcleo del poder partidocrático, se precipitó.

La retirada-pataleta de Carmen Chacón, está esperando su oportunidad, y el advenimiento de Alfredo Pérez Rubalcaba, perejil en cuanta siniestra salsa haya habido desde 1982, llegaron después.

Mayo de 2011. Soplan con fuerza vientos de cambio y el PSOE pierde buena parte de sus oficinas de colocación de empleo, a saber, Comunidades Autónomas y ayuntamientos. Lo que queda es muy poco y parece inevitable su pérdida. En Andalucía el antaño imposible vuelco parece cada día más cercano y a Patxi López le quedan dos telediarios como Lehendakari. El PSC por su parte comienza a dar muestras de impaciencia y cada vez son más quienes piensan que ha llegado la hora de hacer realidad la vieja aspiración de tener grupo parlamentario propio. Al padre de Bibiana Aído un militante, hasta entonces cargo público, le arrea un guantazo. Demasiadas bocas y pocos puestos. La descomposición del PSOE es un hecho. La descoordinación en el gobierno absoluta. El enfrentamiento Zapatero-Rubalcaba, esto es, zapaterismo versus vieja guardia, total. Que se lo digan al ya cadáver político José Blanco.

¿Les extraña entonces que el PSOE haya sido capaz de producir y hacer público algo tan rancio, sectario y simplón como el vídeo electoral en el que se ve a una “nani” española llevando al colegio –privado-, de esos que frecuentan los hijos de nuestros socialistas, a un repelente niño Vicente? ¿Conocen ya el “programa de puntos Rubalcaba”? Elena Valenciano se está cubriendo de gloria. En realidad la campaña electoral de RcBc no es más que otra muestra del proceso de descomposición en que se encuentra embarcada la histórica formación política.

Si el 20-N el PSOE quedara por debajo de los 100 escaños, y hay trackings internos en Ferraz que han hecho cundir el pánico, su desaparición a medio plazo sería más que posible.

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