“Rajoy se compromete a no negociar con terroristas. No se esperaba otra cosa. La negociación con ETA es una línea roja que el PP no puede traspasar a menos que quiera seguir el camino de la extinta UCD.”

El día. Emocionante fin de semana. Las calles de la capital amanecieron el sábado tomadas por un mar de banderas de España portadas por miles de ciudadanos que reclamaban Justicia para las víctimas del terrorismo etarra. Allí estaban casi todas las asociaciones de víctimas. Bajo un sol casi primaveral la nación española lloró escuchando el desgarrador testimonio de Toñi Santiago, a quien las bestias de las capuchas y la serpiente arrebataron brutalmente a su pequeña de seis años, Silvia. En la memoria, todos y cada uno de los inocentes, nuestros inocentes, asesinados por ser españoles. Había zonas en las que respirar era complicado debido a la cantidad de personas por metro cuadrado que allí se congregaron. Acercarse a la zona de prensa fue imposible. El gentío se apelotonaba para oír los mensajes lanzados desde el escenario. No sorprendió a nadie, comienza a ser habitual, la ausencia de formaciones políticas. Esta vez con la excepción de Foro Asturias. Francisco Álvarez Cascos fue el único presidente de Comunidad Autónoma presente. Los demás, todos los demás, tendrían otras cosas, en ningún caso mejores, que hacer. Diputados, senadores, alcaldes, concejales y representantes públicos varios, en su inmensa mayoría del PP, estuvieron presentes a título personal. Tampoco faltaron los que siempre están, como Jaime Mayor Oreja o Carlos Iturgaiz. El domingo Mariano Rajoy, quien lleva desde junio avisando que de llegar a Moncloa hará todo lo posible para sacar a los cómplices de los pistoleros de las instituciones, presentaba un resumen de lo que será su programa electoral en el cual se compromete a no negociar con terroristas. No se esperaba otra cosa. La negociación con ETA es una línea roja que el PP no puede traspasar a menos que quiera seguir el camino de la extinta UCD. Poco antes el líder popular se comprometía con la presidenta de la AVT, Ángeles Pedraza, a ello. Las víctimas regresaron contentas a sus hogares. El respaldo de la ciudadanía no ha disminuido. Día pues de júbilo y honra.

La noche. Más, caído el sol, la noche se transformó en vileza. Acudía, previo pago de su oneroso importe, la madre de Javier García, alias “El Cuco”, menor condenado como encubridor del asesinato de Marta del Castillo, al programa “La Noria” de Telecinco. El mismo programa por el que han pasado personajillos de baja estofa como Violeta Santander. Programa en el que se ha insultado a los padres de Sandra Palo o Mari Luz Cortés. A las víctimas. “Mi hijo es un buen niño”, leo en los medios que dijo la madre del criminal, en defensa de su retoño. Que una madre defienda a su hijo es hasta normal. Lo que ya no lo es, y con periodismo en mi opinión tiene poco que ver, es pagar a la madre de un delincuente involucrado en uno de los crímenes más execrables cometidos en los últimos tiempos por ir a defenderlo a un programa televisivo. Repugna a la moral. Como repugnan los datos de audiencia del morbo y la indignidad. Esta sociedad está muy enferma. El share del sábado lo demuestra.

En todo caso, el escándalo de la presencia materna saltó a las redes sociales. Una pequeña parte de la ciudadanía percibe que no está bien eso de dar cancha a los criminales e insultar a los padres de sus víctimas. Que es lo que ha sucedido en el programa que conduce Jordi González. Vocifere María Antonia Iglesias, inteligente comisaria política metida a tertuliana, lo que vocifere.

Qué diferencia entre la mañana y la noche.

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