“El 20-N, además de ser el día del fallecimiento del dictador, podría ser el día del fallecimiento del PSOE. Porque así lo quiso un tal Rodríguez Zapatero.”

Debacle total del PSOE de José Luis Rodríguez Zapatero, desaparecido, y Alfredo Pérez Rubalcaba. Fiestón en Génova, que para eso han logrado mayoría absoluta, sumando casi medio millón de votos al número de sufragios obtenidos en 2008 y superando el número de escaños obtenido por José María Aznar en 2000. Emoción entre los cercanos a Mariano Rajoy, quien apeló en un magnífico primer discurso a la unidad de todos los españoles y advirtió que “no va a haber milagros. Pero cuando se hacen bien las cosas los resultados llegan”. Discurso de estadista que gustó a propios y extraños, que es de lo que se trataba. Y luego, salida al balcón. El encuentro con una feliz militancia.

El hundimiento del PSOE, ha perdido más de 4 millones de votos, ha sido mayor de lo esperado por el equipo electoral encabezado por Elena Valenciano. En Andalucía, último bastión socialista, el vuelco electoral es ya una realidad. En cuanto haya elecciones autonómicas los de Chaves y Griñán parecen condenados a irse a la cola del INEM, en la que ya están un escandaloso número de andaluces. Incluso a Carmen Chacón no le ha ido tan bien como se pronosticaba. Ya no puede, como pensaba hacer la “niña de Felipe”, presentarse en Ferraz como la única ganadora socialista. CiU, por primera vez en su historia, ha ganado en unas elecciones generales. Lo que demuestra que hacer recortes no está siempre reñido con perder votos.

Batacazo importante y de consecuencias imprevisibles pero a buen seguro nada buenas el del Lehendakari Patxi López, la “tercera vía” que se fotografía con Otegi y Rufi Etxeberría. En el País Vasco, de hecho, se ha producido la peor noticia del domingo: los escaños alcanzados por Amaiur, el brazo político de ETA. Tendrán hasta grupo parlamentario propio. Terrible.

Extremadura parece irremediablemente perdida para el PSOE. Los de Monago se han impuesto claramente. En Asturias Alvarez Cascos consiguió hacerse con un escaño pero no evitó la victoria en número de votos de su antigua formación política. En los tradicionales feudos del PP los votantes del centro-derecha se han mantenido, una vez más, fieles a la formación, mientras que el PSOE sigue en caída libre. En Madrid el PP ha ganado en 177 de sus 179 municipios. Hasta a Rivas Vaciamadrid, pueblo madrileño gobernado con mayoría absoluta por Izquierda Unida, ha llegado la marea azul. En Valencia la desaparición progresiva del PSOE facilitó la llegada de UpyD, que estará representada por el actor Toni Cantó, y de los ecologistas de Equo.

A la izquierda desalojada del poder de forma tan brutal le esperan años de calvario. El PSOE tiene difícil salir adelante. Quizá ni siquiera lo consiga. El mensaje lanzado por Rubalcaba anoche, asegurando que iban a defender las viejas y fracasadas recetas socialdemócratas, no augura nada bueno. El XXXVIII Congreso será previsiblemente convocado mañana mismo.

En los próximos meses, mientras el gobierno se esfuerza en sentar las bases para la recuperación económica y política, asistiremos a un espectáculo de canibalismo político patrocinado por la formación de la calle Ferraz. Promete ser interesante. El 20-N, además de ser el día del fallecimiento del dictador, podría ser el día del fallecimiento del PSOE. Porque así lo quiso un tal Rodríguez Zapatero.

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