“La izquierda española, henchida de superioridad moral, sólo acepta la democracia cuando gana”

Tensión diaria y permanente. Son los planes de cara a la primavera y a las elecciones andaluzas de los sindicatos verticales de clase-bogavante, siete años de ZP desaparecidos plácidamente mientras España se llenaba de parados y desesperanza. Primavera que como todos saben no viene valenciana sino muy caliente. Así lo expresaban desde CC.OO. en un documento interno publicado hace escasas horas. Las algaradas del pasado miércoles en Barcelona, camino de una progresiva helenización, y la intimidación sufrida por el presidente extremeño José Antonio Monago en la universidad de Cáceres, son el preludio de lo que nos espera. Ya lo decía el líder sindical estudiantil Alberto Ordóñez: “los derechos no se mendigan, se conquistan con violencia”.

Y es que la izquierda española, henchida de superioridad moral, sólo acepta la democracia cuando gana. Y como lo ha perdido casi todo está que rabia. Empezando por los señoritos sindicalistas millonarios que se han forrado a subvenciones y hasta de los dolorosos ERE y que en realidad lo que temen es que con una reforma laboral que les quita la exclusividad de los cursos de formación y da preferencia a los convenios por empresa frente a los sectoriales estemos en el comenzose del acabose de su chollo. ¡Lo mismo van a tener que ponerse a trabajar!¡Ellos que dicen convocan algarada el 11 de marzo porque el 18 se quieren ir de puente!

Mucho se ha hablado de la instrumentalización que el PSOE, negarlo es negar lo evidente y tomar al personal por tonto, está haciendo de las algaradas. Lo de la tensión recuerda demasiado a Rodríguez Zapatero confesándose con Iñaki Gabilondo. Quizá es que el PSOE no tiene más opción. El Partido Popular, como ha venido sucediendo en toda Europa de la mano de las formaciones políticas de centro-derecha, le ha birlado al PSOE su espacio natural. La socialdemocracia. El PP es ya el garante del Bienestar del Estado. Dación en pago, moratoria frente al impago de hipotecas, bajada de sueldos a los banqueros… todo esto no lo ha hecho un gobierno socialista. Lo ha hecho Mariano Rajoy.

Así pues, al PSOE, que carece de discurso, ideas y proyecto, sólo le queda la algarada callejera con el fin de, en vísperas de las elecciones andaluzas, tratar de arañar los votos necesarios para que Javier Arenas no alcance la soñada mayoría absoluta.

De aquí al 25 de marzo las calles van a ser escenario de una enorme agitación y propaganda. Que no nos intenten vender que no tienen nada que ver.

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