El resentimiento de Talegón y Ada Colau no es culpa de Twitter

Escribía Ludwig von Mises en su obra “Liberalismo”, que “el resentimiento entra en juego cuando alguien, aun encontrándose en condiciones bastantes beneficiosas, odia hasta el punto de estar dispuesto a aceptar graves desventajas con tal de ver perjudicado el objeto de su odio. También muchos adversarios del capitalismo saben perfectamente que su condición sería menos favorable bajo cualquier otro sistema económico; pero aun siendo perfectamente conscientes de esto, se baten por una reforma, por ejemplo, el socialismo, porque esperan que también el rico al que envidian salga perdiendo”.

Ejemplos de lo expuesto por el economista austríaco podríamos poner infinitos y a buen seguro que ya les han venido un par de ellos a la mente. Más, desde la revolución de las redes sociales, esa forma de comunicarse entre personas del siglo XXI, que todo lo han cambiado y que no son una moda sino que han venido para quedarse, la exposición pública de tan destructor sentimiento, trae de cabeza a muchos, quienes parecen enterarse ahora de lo que Mises brillantemente describiera ya en 1927.

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TVE, la tele de unos cuantos. #censuraTVE

Vergonzoso. Hace unos días, al conocerse que el presidente del Instituto Juan de Mariana, Juan Ramón Rallo, iba a tener una colaboración fija en el programa que presenta Mariló Montero, UGT montó en cólera y alguien juntó unas letras (llamarlo redactar es exagerar) llena de insultos exigiendo el veto, incluso impedir la entrada física, del economista liberal en TVE.

Hoy se ha conocido que TVE, la misma cadena en la que Yolanda Alvarez hace propaganda antisemita o que paga emolumentos por acudir a ella a todo tipo de personajes de izquierdas, ha rescindido la colaboración del profesor de economía.

Lo que se llama censura. TVE no es ni mucho menos la tele de todos, como presume. Es la tele de unos cuantos. Que es lo que pasa siempre con lo público y con el Estado. Que los parásitos acaban quedándose con todo para vivir del cuento a costa de gente productiva, a la que saquea sin pudor, pero luego niega la palabra.

¡Qué vergüenza, Soraya!

Septiembre

Septiembre caluroso y caliente que viene a remedar un verano templado, y no me refiero a lo climático. Es ahora cuando las dos grandes formaciones políticas españolas, el PP y el PSOE, que deberían de representar a la clase media que, sin embargo, se aleja de ellas a pasos agigantados y ahí está el chico de la coleta, se la juegan. Con la vista puesta en las próximas elecciones municipales y autonómicas, determinantes de cara a las elecciones generales, prepárense para las promesas electorales. Esas que nadie tiene intención de cumplir.

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