La agencia de calificación Fitch, haciéndose eco de los delirios secesionistas del nacionalismo catalán, ha colocado estos días atrás en revisión negativa el bono de Cataluña, que podría pasar a convertirse en bono basura y la región española sufrir una suspensión de pagos. La que ya sufren a día de hoy los farmacéuticos catalanes, quienes contemplan estupefactos cómo se derrocha para celebrar consultas ilegales o sufragar medios de propaganda cual es el caso de TVE3, mientras que a ellos les toca quedarse sin cobrar los medicamentos dispensados. Es una de las consecuencias del colectivismo nacionalista, de esa ideología totalitaria, hija del romanticismo, que aparece allá por 1848 y que deviene inevitablemente socialista.

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