La anécdota, absolutamente real, tuvo lugar hace ya unos años en un hotel de lujo en Jamaica, en pleno azote de un huracán, de esos a los que tan acostumbrados están los nativos y tanto temen los turistas, especialmente los europeos. Se encontraban los huéspedes refugiados en el búnker subterráneo del hotel, haciendo tiempo y esperando a que escampara. (Sigue leyendo en Vozpópuli…)

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