Se ha desatado estos días atrás una agria polémica contra el programa estrella de Telecinco, “Sálvame”. Un programa a ratos simplón cual debate en el Congreso de los Diputados, pero magistralmente realizado, que vino a revolucionar el mundo de la televisión en plena crisis económica, al lograr la cadena un producto de éxito de bajo coste, larguísimo de duración, casi eterno. Programa en que casi todos sus protagonistas acaban siendo un producto de la moderna telerrealidad, que muestra miserias e intimidades de un grupo de famosillos, y si no lo son me los invento, sin ningún tipo de pudor. Chafardeo puro y duro del de toda la vida de dudoso gusto, pero que nadie se toma en serio. Evasión y entretenimiento.  Pero sigamos con la polémica. Que pone de manifiesto tanto la hipocresía de buena parte  de nuestra sociedad, como la falta de democracia y la existencia de un Estado Minotauro que no deja resquicio alguno a la libertad individual. (Sigue leyendo en Vozpópuli)