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En Cataluña, la reaccionaria CUP, ese movimiento violento que se define como “independentista, socialista y feminista”, acaba de proponer que las mujeres catalanas dejen de usar Tampax  y compresas desechables y vuelvan a las compresas de tela (a lavar al río, que la lavadora contamina y gasta electricidad) o copas menstruales. Una involución en toda regla, mezcla de dos bioideologías de corte nacional-socialista (biologicista): la de género y la ecología. Y no se crean que las muchachas de la CUP van en broma.

Me alerta Tomás Páez, autor de  “La diáspora venezolana“, que lo mismo propuso en su día el régimen bolivariano de Venezuela.

Bienvenidos a Cataluñazuela.