Ayer la Autónoma de Madrid, antaño templo de excelencia, hoy como casi todas las universidades públicas foco de excrecencia, se tiñó de fascismo rojo, como lo llama Antonio Elorza. Luego, la Decana de la Facultad de Derecho, una tal Yolanda Valdeolivas, una señora que no debe tener sentido alguno de la justicia ni la equidad y que en Europa no sería ni bedel de un colegio, acabó de hundirla en la indignidad.

Y es que, después de que hace unos meses Pablo Iglesias sacara a paseo a los GAL y hace unos días llamase a la algarada callejera ( véase los CIES, por ejemplo), 200 pijo-memo-podemitas agredieron, porque la violencia por el número es violencia, al ex presidente Felipe González, al impedirle expresarse libremente. Y también a Cebrián. Al final, los hijos están devorando a Saturno. Lo cual, maldita la gracia que tiene, aunque entiendo la sonrisa maliciosa de muchos de ayer.

Felipe González iba a hablar, a mayor escarnio, en la sala Tomás y Valiente, así llamada por el jurista asesinado por los etarras cuando los violentos de ayer no habían posiblemente ni nacido. Por eso, esa horda de analfabetos ignorará que fue precisamente ese asesinato el que desató el movimiento de manos blancas contra ETA. A esos pijos, niños de papá que por las mañanas se fuman cuatro porros y se van de algarada para que luego por la noche mamá o el servicio les hagan la cena (estos, como los pijos de Podemos lo más de cerca que han visto a un obrero es a la gente de servicio de papá y mamá), se permitieron el lujo de violentar dicha sala con carteles proetarras. Niñatos que se creen guays por ser batasunos. Los malotes de la facul. Patético. Infantil. Socialdemócrata.

Hoy, serán legión los que hablen de izquierda radical. Especiamente los de FAES y el PP, que no se enteran de nada o, si lo hacen, lo disimulan de maravilla ( me aseguran que no puede ser que no haya nadie en Génova 13 o Moncloa que no se de cuenta de qué va la vaina).

Los del PSOE yo creo que han perdido la capacidad de enterarse. Si algo me asombró ayer fue el estruendoso silencio que guardaron los socialistas en Twitter acerca de la agresión. Claro que de gentes como Eduardo Madina, quien anda afirmando que van a abstenerse para imponer un programa perdedor a los españoles como si eso fuera democrático, o Susana Díaz (qué decir de los sanchistas), a ver qué se puede esperar. Lo cierto es que solo Antonio Miguel Carmona condenó tajante y velozmente, aunque no explicó cuándo va a echar a Barbero, Zapata y demás flora y fauna del poder municipal. Pedro Sánchez, justo es decirlo, soltó casi inmediatamente una zapatada. Una condena a su manera. Más de lo que a esas horas habían dicho Javier Fernández, Susana Díaz o Madina.

Luego está lo de los medios, que son como pollo sin cabeza. Ayer se lanzaron a comparar la agresión de ayer con un abucheo que sufrió Felipe González en 1993, cuando en dicha ocasión el entonces presidente SI pudo hablar y dar su conferencia. Se han empeñado en hacerle el juego a Podemos, al confundir a la opinión pública.

Deberían de leer hoy todos a Jorge Vilches, quien hoy en Vozpópuli les explica de maravilla que Podemos no quiere más Estado. Quiere OTRO Estado. Pero también les explica que todas estas algaradas están perfectamente planificadas, que la bronca Iglesias-Errejón es pantomima y que les están marcando la agenda política y social.

jorge