VOX es sinónimo de histeria político-mediática.

Ayer bastaba con entrar en la red de periodistas y políticos, que es Twitter, para ver cómo ardían en indignación medios, contertulios y hasta espontáneos que pasaban por ahí. ¿El motivo? Las 19 propuestas de VOX. Que, para empezar, según no pocos medios, eran exigencias. ¡Cómo ha caído el nivel educativo! Proponer jamás ha sido exigir. Los que conjugan sistemáticamente el verbo «exigir» son los de Ciudadanos, quienes últimamente parecen una asociación de niños con síndrome del emperador, la verdad. Claro, que lo que quieren los naranjas es salvar el culete al PSOE, que es el partido que de verdad les mola. Y los de VOX han picado el anzuelo. Cosas de los inicios…

Verán, no soy de VOX, aunque tiene cosas que me gustan… y otras que no. Como todos, menos Podemos, ERC y demás patulea totalitaria, de quien no me gusta NADA. Es más, quien me lleva siguiendo años sabe que les he dado caña; que no me gustó lo que pasó en su primera etapa, cuando estuvo a punto de desaparecer. Es más, quien sabe algo más, conoce que me echaron (al menos eso me dijeron siempre) del Gato al Agua de Intereconomía, do tertuliaba, por ser crítica con ellos, después de que alguien, en una comida, me pidiera que rebajase mis críticas hacia tal formación, cosa que no hice. Luego, es verdad, después de meses de debate interno, VOX ha ido evolucionando, en mi opinión a mejor. Y se nota.

Pero vamos con el lío. Lo primero, hagan clic para ver las hipocresía de las demás formaciones, criminalizando lo que ellos proponían hace un tiempo.

Entre las propuestas, mal redactadas, las hay muy buenas como la reforma fiscal en Andalucía, bajada masiva de impuestos, dejar sin subvenciones a las asociaciones politizadas (de Facua a las feministas radicales, pasando por las liberales, que tanto me da), cargarse las duplicidades, no someter a los medios a concesión administrativa, cerrar 3 de los 4 chiringuitos de Canal Sur, la libertad educativa… También las hay regulares, como lo de regular la tauromaquia y las tradiciones (servidora cree que no debe regularse -ni a favor, ni en contra-), y malas, como la propuesta de proteger a los andaluces fuera de Andalucía, que recuerda al nacionalismo catalán. Luego están las absurdas, como el pretender que Juan Manuel Moreno declare no sé qué o meterse en charcos como cambiar festivos. Lo de la petición de expulsión de 52,000 inmigrantes ilegales, que no es tal, lo explica muy bien Cristina Seguí.

Pero son eso, propuestas. Se trata de un documento de máximos, pensado para abrir una negociación, vender al electorado que no han cedido y sacar alguna cosilla. Señores, yo diría que va a haber cambio. Porque si algo no se pueden permitir PP y VOX (y mucho menos Cs que sería el gran perjudicado porque sus votos se iban a repartir entre PSOE, PP y VOX), es que el PSOE siga gobernando Andalucía. Y todos los saben.

La «negociación» a tres lo que está permitiendo, en mi opinión, es ver cómo se retratan todos. Y, por cierto, el PP (con las excepciones de los hiperpolíticamente correctos de siempre que lo único que hacen es cabrear a VOX) lo está haciendo, en mi opinión, muy bien. Fíjense que Moreno Bonilla (el discurso de dimisión estaba preparado la noche electoral y la gestora lista) hasta parece un estadista…

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