Cerrar Madrid para arruinar a España: el plan de Sánchez para cambiar de Régimen

El gobierno de Isabel Díaz Ayuso no está, pese a los titulares de algunos medios, en rebeldía contra el Estado. Es un gobierno de demócratas que cumple con la ley. Pero ejercerá, como no podía ser de otra forma, el legítimo derecho a recurrir ante los tribunales lo que considera una resolución injusta para los madrileños. Una herramienta, la del recurso ante los tribunales, que en democracia se utiliza para dirimir conflictos. De hecho, la política entra en juego allí donde el Derecho no es capaz de pacificar las diferencias entre las personas. Las dudas legales que manifiesta la Comunidad de Madrid deben de ser resueltas por los jueces. No puede ser que el gobierno de Pedro Sánchez se haga con el gobierno de la Comunidad de Madrid por la puerta de atrás, jugando con la salud y economía de millones de ciudadanos, angustiados hoy porque no saben a qué atenerse ante la entente socialcomunista.

Cabe preguntarse por qué esa inquina de Pedro Sánchez, madrileño, contra Madrid. Una región por la cual el actual presidente del gobierno ha pasado sin pena ni gloria. Nadie recuerda nada del Sánchez concejal del ayuntamiento de Madrid. Tampoco como diputado nacional se le conoce una buena acción en favor de Madrid. Un Madrid en el que el PSOE no “toca bola” desde hace 25 años.

Madrid es la gran molestia para la tentación totalitaria que embarga toda la acción política del actual gobierno de España. Se trata de una región libre, con éxito innegable, que se muestra ante el resto del país como una alternativa al desastre irremediable que se produce allí donde gobiernan nuestros socialistas. Bajar impuestos y recaudar más. Libertad educativa y sanitaria. Respeto al ciudadano. Y todo esto, con los mejores servicios públicos del país. No lo soportan. Los coloca ante el espejo de su propia incompetencia.

Pero en esta ocasión, tengo para mí que, además de ese odio propio del neurótico incapaz de entender el éxito de quienes no ven el mundo a través del caleidoscopio de la ideología, nos encontramos ante la necesidad de un gobierno que ha dado un giro autoritario de hacer desaparecer la oposición constitucional. Hay que destruir al PP, la única alternativa de gobierno posible.

Y hay que arruinar España. Porque donde desaparece la clase media prospera el autoritarismo. Porque en las sociedades empobrecidas el discurso del populismo socialista triunfa. La paguita y el silencio de los corderos.

Para aquellos que están embarcados en un cambio de régimen (con el silencio cómplice de no pocos socialistas que se muestran escandalizados en privado)  resulta vital acabar con la Comunidad Autónoma que representa el triunfo del espíritu de reconciliación de 1978, el constitucionalismo, la defensa de la libertad. No se engañen, la arremetida del gobierno socialcomunista no es una arremetida republicana (dudo que Irene Montero sepa qué es la res pública).

Se trata de liquidar la democracia liberal que llegó de la mano por vía de reforma de la Constitución de 1978 para implantar un régimen autoritario, en el que solo ellos, los herederos de la transición por vía de ruptura que en su día representó el terrorismo leninista de la banda terrorista ETA, puedan acceder al poder. Ya lo dijo Pablo Iglesias: el PP no volverá a sentarse en el Consejo de Ministros. Es la frase que mejor retrata las intenciones totalitarias de quienes hoy nos desgobiernan.

Publicado en EsDiario el 2 de octubre de 2020

No quieren una República, quieren el poder absoluto.

Ante los ataques que, por parte de Podemos con la connivencia del PSOE, está sufriendo la Corona, conviene poner en perspectiva las intenciones totalitarias que se esconden detrás de dichas arremetidas. No nos encontramos en un debate entre República o Monarquía. Es más, Podemos desprecia profundamente el debate acerca de la República Constitucional, cuyo máximo defensor en España fue el intelectual Antonio García Trevijano. No. Ante lo que nos estamos es un intento de la izquierda de lograr un cambio de régimen político. De erigirse ellos en oligarquía única y hegemónica. De ahí la advertencia de Pablo Iglesias al PP: “no volveréis a sentaros en el Consejo de Ministros de España”. Recuerda demasiado a las advertencias que lanzó el linotipista Pablo Iglesias, el del PSOE, contra Antonio Maura, jefe del Gobierno el 7 julio de 1910. El 22 de julio Manuel Possá Roca, miembro de las juventudes del Partido Radical, intentó asesinarlo.

El proyecto de poder de Sánchez e Iglesias, cuyo alma máter es Rodríguez Zapatero, es antidemocrático. De ahí el intento de colonización de todas las instituciones, como estamos viendo con el Poder Judicial; permitir la subversión de las leyes como estamos viendo en el caso de los golpistas de Cataluña, o la sustitución de instituciones democráticas por alternativas “del pueblo”. Esto último sucedió en Madrid bajo los gobiernos de Manuela Carmena, cuando sustituyeron la legitimidad democrática de las Juntas Municipales de la ciudad por unos foros que, según ellos, representan la voz del pueblo. Ellos, por supuesto, son el pueblo. Y el no pueblo es todo aquél que ese le opone. Algún día Ciudadanos tendrá que explicar por qué se ha negado a la derogación de dichos foros, Acaso no lleguen a comprender la gravedad de permitir la constitución de instituciones alternativas a las democráticas.

Para lograr su objetivo los totalitarios necesitan demonizar la Transición hacia la democracia, que se hizo por vía de reforma, contando con el apoyo del PCE y el PSOE de entonces. La transición por vía de ruptura, que es lo que hoy está encima de la mesa, la defendían momento los más radicales, los leninistas de la banda terrorista ETA. Y los separatistas. Podemos es heredero intelectual de aquél intento de “venganza”, que fracasó entre la sociedad española que salía de 40 años de dictadura, que a lo único que aspiraba (y aspira) es a vivir en libertad. Tienen, también, que liquidar la Constitución de 1978. Y no vamos a permitir que lo hagan. Porque lo que nos jugamos es nuestra libertad. La de todos.

Publicado en El Noticiero de Madrid el 1 de octubre de 2020

Sánchez quiere quedarse con tus hijos.

“No podemos pensar de ninguna de las maneras que los hijos pertenecen a los padres”. Quien pronunció esta frase es la ministra Celaá, actual titular de la cartera de Educación. La misma persona que está amenazando actualmente con la fiscalía, en plena pandemia, a los padres que han decidido no enviar a sus hijos a las aulas por miedo al contagio. Algo bastante sensato, teniendo en cuenta que al frente de la tragedia está Fernando Simón, que es algo así como la caricatura venezolana de Christian Drosten, virólogo jefe de la Charité de Berlín.

Mientras el mundo libre se estremece ante el horror que estamos viviendo estos últimos meses, para los totalitarios el Covid-19 representa una gran oportunidad para imponernos su forma de vivir y pensar. Explicaba ya a comienzos de siglos la docente Mercedes Ruiz Paz (“La secta pedagógica”, Ed. Unison, 2003), que “la legislación educativa ha promocionado la ignorancia, creado programas de estudio cada vez más carentes de contenidos culturales relevantes y regalado el aprobado”. Detrás de esa concepción de la tragedia como oportunidad política se esconde el modelo socialista de sometimiento de las mentes, implementado en su día vía LODE por el PSOE: no es libre quien acude al colegio a que le digan lo que tiene que pensar, sino aquél que desarrolla un elevado espíritu crítico. Es decir, que le enseñan a pensar.

Una vez alcanzada la meta de destruir la excelencia y la meritocracia, solo queda hacer realidad el sueño soviético: que los niños sean del Estado. De ahí la destrucción, llevada a cabo sistemáticamente, de la autorictas del docente y de los padres, la transversalidad de las bioideologías en la enseñanza o la desaparición de los programas educativos de asignaturas fundamentales para entender el mundo como la filosofía, el arte, el latín y la historia, asignaturas de las cuales apenas quedan vestigios. Un desastre en un mundo cada vez más globalizado, en donde los jóvenes tienen que competir con sus homólogos de Singapur, Nueva York o Múnich.

Celaá, algo así como las suegras malvadas que se entrometen en la vida de las parejas y acaban destrozando todo lo que tocan, no es más que una vuelta de tuerca al sistema educativo socialista que hemos venido sufriendo, sin solución de continuidad desde los años noventa. Ahora se han propuesto apropiarse de tus hijos por completo. Es el sueño totalitario.

Publicado en Sierra de Madrid, septiembre de 2020

Contra Ayuso, contra la libertad.

MADRID, 02/12/2020.- La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, junto a Eugeni Barandalla, presidente de la Asociación de Belenistas, inaugura la Navidad en la Puerta del Sol con la apertura al público del belén de la Real Casa de Correos, que este año estará situado en el exterior del edificio. EFE/ Mariscal

Haga lo que haga la critican. Si Madrid logra levantar en plena pandemia el hospital de IFEMA, toda crítica es poca hasta que la OMS les cierra la boca. Si el gobierno regional consigue traer aviones cargados de material sanitario, a por ella. Si Madrid reparte mascarillas FPP2 en las farmacias, la izquierda mediática y política se lanza en tromba contra Díaz Ayuso porque “son demasiado buenas”. Si Madrid hace 100.000 test serológicos a profesores y personal de centros educativos, lo critican. El hospital de pandemias Isabel Zendal, en construcción, tampoco se libra. Como no se libran los “test inútiles” hechos a los madrileños, según afirmó el portavoz de Sanidad en la Asamblea de Madrid del PSOE franquista, José Manuel Freire. Franco, el del PSOE, está empeñado en echarla como sea. Incluso, tienta a Aguado, dejando la presidencia recaer en Ciudadanos.

La campaña de desgaste política y personal que viene sufriendo Isabel Díaz Ayuso desde que dejara a la izquierda y a alguno más con las ganas de hacerse con la joya de la corona, que es la Comunidad de Madrid, parece no tener fin.

El motivo no es otro más que la contraposición de modelos políticos. Por un lado, el PSOE de la destrucción de empleo, la subida masiva de impuestos y la destrucción de empresas, de la ruptura de la convivencia, pero, sobre todo, de la intervención total y absoluta en la vida privada de las personas. “Los niños no son de los padres”, señala la ministra Celaá, dejando claro que son del Estado. La sovietización de Europa hecha caricatura. Por otro, los 25 años de libertad de Madrid, que han supuesto que la Comunidad sea hoy el motor económico de España. “Si cae Madrid, cae España”, señala certeramente Isabel Díaz Ayuso. Y de eso se trata. De que caiga España. Donde no hay clase media fructifican los populismos totalitarios, triunfan el clientelismo, la “paguita” y el silencio de los corderos.

Para el gobierno de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias es intolerable que Madrid no se pliegue a su mentalidad totalitaria. La posverdad. Ese cruel y despiadado compendio de trolas que pretende crear un Matrix paralelo. No se esperaban que la presidenta de Madrid tuviera la resiliencia que ha demostrado tener.

Quien resiste, gana. Y ella, la presidenta de Madrid, lo aguanta todo, a un precio personal que para la mayoría resultaría imposible de pagar. Pero ella sabe que van contra su gobierno porque van contra la libertad. De todos. Y no está dispuesta de ceder.

Contra el anonimato (en sociedades abiertas).

El anónimo suele obedecer a dos causas. O bien es particular… dirigido a una persona o grupo de personas… es decir motivado. En este caso, el autor es alguien que está resentido por algo… o que crea tener motivos para estarlo… y que escoge ese medio desagradable y bajo, para vengarse. Es una cosa ruin y repugnante, pero no implica necesariamente, que quien la haga esté mal de la cabeza

El caso de los anónimos. (1942)

Agatha Christie.

En estos tiempos suele ser habitual, cuando estás expuesto a la crítica pública, recibir en redes sociales lecciones de moral de anónimos. O insultos. O acusaciones. Es la normalización, producto de décadas de infantilización de la sociedad por mor de la socialdemocracia, de la cobardía y la irresponsabilidad.

Comenzaré distinguiendo entre el uso de un seudónimo, algo perfectamente moral, dado que el autor será fácilmente identificable, del anónimo. Este último es un desconocido que suele utilizarlo para ofender la honra y dignidad de terceras personas, desde una supuesta superioridad moral de quien lo utiliza. Por tanto, el uso del seudónimo supone que hay un “quién” detrás del “qué”. Algo que desaparece con el uso del anonimato, pensado para proteger la seguridad de personas.

Nada tiene que ver el anonimato por razones de seguridad, con el uso del anonimato para insultar, denigrar o impartir lecciones en redes sociales. También se suele usar el anonimato en regímenes totalitarios, para esquivar la represión del disidente. En ese caso estamos ante un anonimato moral y necesario. Cuestión de seguridad, una vez más.

Pero en sociedades abiertas el debate sano se produce entre dos personas claramente identificables, que responden ante la audiencia por sus argumentos. La desigualdad de condiciones es por tanto innegable cuando @florecita347 (póngase aquí el nick que se desee) argumenta en Twitter, Instagram, Facebook o Tik Tok contra una persona identificada o identificable. Yo puedo debatir con @Pastrana o @Absolutexe, ya que son personas identificables. Son seudónimos. No hay desigualdad de condiciones en dicho debate, ya que ambos nos responsabilizamos de nuestras opiniones.

Si volvemos la vista atrás, hace décadas los anónimos eran enviados con letras recortadas de periódicos, o con letras deformadas. Las sociedades abiertas los condenaban moralmente. Algo que cambió con la introducción del estatismo de fórmulas de delación legal (por ejemplo, ante Hacienda, el ministerio del Estado Policial).

En realidad, @florecita347 ha asumido como propia la mentalidad estatista, ya que está tratando de eludir la responsabilidad por sus acciones. La irresponsabilidad es propia de mentes colectivistas (totalitarias), en donde el individuo desaparece y todo es “culpa de la sociedad” (no existe la sociedad, solo la suma de individuos, al menos para el liberal). Por otra parte, es sabido que bajo el Estado no cabe el derecho de resistencia, ya que siempre será el Estado quien dicte qué está bien o qué está mal. En España, por demás, el Estado es ya un Estado Moral.

Debido a la tecnología es posible que @florecita347 ni siquiera sea una persona. Puede ser un bot, como usaron por miles durante el golpe de estado de Cataluña los separatistas. Llegaron a contratar a la empresa que llevó la campaña en su día de Barack Obama para tejer una granja de robots capaces de interactuar, mediante IA, con los usuarios de las redes. Hoy en día los partidos populistas recurren a estas artimañas con ocasión o sin ella. Es normal, quieren señalar al “no pueblo”, es decir, al que no piensa como ellos. Lamentablemente, los medios de comunicación, en no pocas ocasiones, se hacen eco de comentarios vertidos por ellos.

Por no hablar de los famosos Anonymous, detrás de los que se esconde cualquiera que sepa usar un ordenador, que son la máxima expresión de la cobardía y que han sido utilizados para, ésta sí, guerra de cloacas.

El gran fallo de quienes legitiman el uso de estas técnicas es que obvian la distinción entre seudónimo y anónimo. Lo primero debería estar plenamente admitido, lo segundo ser motivo de expulsión inmediata. Pero no interesa. Así podemos presumir de número de usuarios, mientras seguimos degenerando las normas de convivencia más elementales en una sociedad libre. Es algo que el legislador debería de tomarse en serio.

El anónimo es ruin, cobarde. Un troll. “El problema es, que este tipo de cosas una vez que comienzan, crecen”, sostuvo Agatha Christie. Y tenía razón. Siempre sucede lo mismo con todos los productos de la ingeniería social.

El anonimato está convirtiendo en imposible el debate. Quizá esa haya sido la intención de quien lo legitimó, que fue el consenso socialdemócrata.

Para ellos, los @florecita347, todo mi desprecio.

Almudena Negro Konrad.

Lo que Pablo tiene que explicar antes de cerrar al salir.

En los años 90, con el PSOE gobernando de forma hegemónica y mientras el Partido Popular se refundaba para ser alternativa de gobierno, Carlos Van Schouwen ponía en jaque el poder omnímodo de Felipe González. Se trataba del ex contable de las empresas Filesa, Malesa y Time Export, tapadera de la financiación ilegal del PSOE. Van Schouwen, despedido por el partido, tenía en su poder recibos, facturas originales y libros contables que demostraban la financiación ilegal de la campaña de 1989, año en que el PSOE pierde, por un escaño, su mayoría absoluta. Al PSOE le salvó que por aquel entonces que no estaba tipificado en nuestro Código Penal la financiación ilegal de partidos. El caso se saldó con ocho condenas de prisión.

Después llegaría el ‘caso Bárcenas’, que permitió, gracias a la modificación legislativa impulsada por el Partido Popular -a buen seguro que pensando en lo acontecido con Filesa-, imputar a la formación política de centro-derecha. “Mariano, sé fuerte”. El ex tesorero popular lo sabía todo y podía hablar. Se consideraba maltratado por la que había sido su casa durante décadas.

Hoy, José Manuel Calvente, despedido y acusado falsamente de acoso laboral y sexual por Marta Flor, la abogada de Dina Bousselham, tiene en su mano acabar con la formación de Pablo Iglesias. La historia se repite. Podemos acaba de ser imputado como formación política, varios de sus líderes tendrán que comparecer con abogado y procurador ante la Justicia, en lo que promete ser una larga instrucción.

De fondo, Neurona Comunidad, cuyo administrador único también ha sido imputado. Neurona Consulting, empresa mexicana, ya recibió en su día dinero de Evo Morales por la realización de 169 vídeos cortos. Calvente señala a Juan Carlos Monedero como el intermediario, “obteniendo fondos mediante contratos simulados, que luego servían tanto para su propio beneficio personal —a través de comisiones de intermediación cobradas por Monedero— como para financiar a partidos extranjeros y, posiblemente, también a Podemos, a través de microcréditos».

También han sido llamados a declarar por el juez Escalonilla el arquitecto de las obras de la nueva sede de Podemos, de 658 metros cuadrados de planta en cuatro pisos, comprada a través de la tía de Pablo Iglesias, pese a existir 5 ofertas más económicas, así como a los responsables de las empresas que hicieron la reforma. El coste de la obra ascendió a más de dos millones de euros. Paloma Pérez-Marín Turrión se embolsó 72.600 euros por la operación.

Rafa Mayoral, por disponer alegremente de los fondos de la llamada “Caja de resistencia” de Podemos. Se investiga qué hizo con 50.000 euros procedentes de dicho fondo.

El caso Dina

A este caso de nepotismo y presunta financiación irregular vía microcréditos hay que añadirle el de Dina, la joven amante de Iglesias vinculada con el partido de los amigos del Rey de Marruecos. ¿Es Dina, hoy editora de una web financiada por Iglesias que se dedica a insultar a periodistas, miembro de los servicios secretos marroquíes? ¿Qué papel jugó ella en el cambio de criterio de Iglesias, y por tanto de Podemos, en el tema de los saharauis? ¿Hubo ‘convoluto’ de por medio para lograr el cambio de criterio?

A Podemos se le acumulan los problemas. Iglesias más que jefe de un partido, es el jefe de un lodazal. Iglesias debe actuar y aclarar si estaba al tanto de la supuesta caja B de Podemos, que tan nervioso tiene en Twitter a Echenique. Pero también tiene que explicar por qué cambió de criterio con respecto a Marruecos. ¿Acaso a Podemos les dictan la política internacional dictaduras extranjeras? También debe explicar qué le llevó a elegir, de entre todas las ofertas presentadas a Podemos, el edificio que vendía su tía. Y por qué, siendo tan amante de las purgas -que se lo digan a Bescansa o Alegre-, ahí siguen Dina y su ex marido, Ricardo Sá Ferreira.

Curioso también el silencio del PSOE, dedicado estos días a hacer campaña, una vez más, contra Isabel Díaz Ayuso. Ningún ministro ha pedido explicaciones al vicepresidente del Gobierno, que está desaparecido. Pedro Sánchez guarda silencio, refugiado en alguna tumbona playera patrocinada por todos los españoles.

Pablo, sé fuerte y cierra al salir. Antes de que salga a la luz pública lo de Marruecos, Bolivia, Ecuador, Venezuela o Irán.

Publicado en Vozpópuli, el 17.08.2020

¿Por qué Iglesias no purga a Dina?

La marroquí Dina Bousselham, quebradero de cabeza de Podemos hoy dedicada a insultar a periodistas desde una página web, llegó a Madrid en el año 2008, recién cumplida la mayoría de edad. Fue en la capital donde descubrió su pasión por el fútbol: jugó en el C.F. Pozuelo, donde posiblemente pudiera coincidir con Iñigo Errejón, residente en el elitista municipio madrileño. Acabó la carrera de Ciencias Políticas, donde conoció a Pablo Iglesias, quien fuera su profesor. Durante esta etapa universitaria entró en ‘Juventud sin futuro’, un movimiento vinculado a Podemos que se disolvió en 2017. De allí salieron cargos de Podemos como Rita Maestre, Eduardo Fernández Rubiño (hoy senador por Más Madrid), Miguel Bermejo, Sara Bienzobas, Miguel Ardanuy, Segundo González, Jesús Gil Molina, o Ramón Espinar.

Aprovechando la carrera, realizó un Erasmus en la Nueva Sorbona de París y un Máster en el Instituto de Altos Estudios de América Latina. Fue precisamente en París donde se hizo miembro de la fundación del PAM, un partido de centro derecha monárquico marroquí vinculado a Mohamed VI que fue fundado por Fouad Ali el Himma, gran amigo y consejero del Rey, vinculado a los servicios secretos. Fue entonces cuando apoyó la vía marroquí a la ‘primavera árabe’.

En concreto, era partidaria del discurso reformista de Mohamed VI pronunciado por éste el 9 de marzo de 2011. «Les asesoré en la preparación de su primer congreso, pero nunca me afilié ni ocupé cargo alguno», mintió años después Bousselham, quien llegó a ser secretaria general adjunta para Francia.

De vuelta a Madrid, Dina comenzó a hacer sus primeros pinitos en el mundo del periodismo, escribiendo para Rebelión, Nueva Tribuna o la revista online Al Qalifa, de la que llegó a ser portavoz. También participó en ‘La Tuerka’, el programa de Pablo Iglesias hoy bajo sospecha por las transferencias realizadas por Irán a la productora 360 Global Media.

En 2014 Pablo Iglesias la rescata y la ficha como asistente personal suya en Bruselas. Ese mismo año 2014 Dina es reconocida como una de las marroquíes del año en una lista elaborada por el Consejo de la Comunidad Marroquí en el extranjero, un organismo dependiente del rey de Marruecos.

Desde Podemos presionaron, en plena precampaña para las elecciones municipales y autonómicas de 2015, a medios de comunicación para que no se diera a conocer la relación íntima entre ambos. Ante la negativa de ‘La Vanguardia’ a retirar la noticia, el mismísimo Pablo Iglesias habló con Enric Juliana. Otro de los medios amedrentados fue “Vanitatis”, perteneciente a “El Confidencial”. Solo un mes antes de la publicación de la supuesta relación, Tania Sánchez (hoy diputada por Más Madrid en la Asamblea de Madrid, que apenas pisa) e Iglesias habían anunciado su ruptura. Poco después, Tania acabaría oculta detrás de una columna en el Congreso de los Diputados.

Durante este periodo es cuando fuentes de Podemos aseguran que Dina trabajó en impulsar encuentros y reuniones con agentes de lobbies marroquíes en Bruselas. El grueso de esos encuentros fue con sectores afines a la monarquía alauí, lo que llevó a miembros del partido morado a dudar de su postura e incluso de su presencia en la formación.

Sospechaban, quizá con razón, que pudiera ser una agente de los servicios secretos de Marruecos. El propio Juan Carlos Monedero fue puesto sobre aviso. Pero Iglesias se había encaprichado de su asistente.

Es justo en esos días cuando Podemos cambia radicalmente su línea política pro saharaui, una posición que preocupaba a Mohamed VI, teniendo en cuenta el auge de la formación política radical en España. Iglesias había asistido en noviembre de 2014 a la 39 Conferencia de Apoyo al Pueblo Saharui, que se celebró en la Universidad Complutense de Madrid. Allí, se abrazó públicamente al líder del Frente Polisario, Mohamed Abelaziz, y declaró que “España sigue siendo administrador y soberano del Sáhara Occidental, así que jurídicamente Marruecos está invadiendo un territorio colonial español explotando ilegalmente sus recursos».

Curiosamente, en 2015 ya nada queda de dicha posición política, tradicional en la extrema izquierda española. Podemos pasó de participar activamente en el “grupo europarlamentario de apoyo al Sáhara” a adoptar una posición política meramente simbólica. Este mismo año, cuando Marruecos oficializa, en pleno Estado de Alarma, la ampliación de sus aguas territoriales el vicepresidente del gobierno, Pablo Iglesias hace mutis por el foro.

En 2015 cuando, encontrándose Bousselham en un IKEA de Madrid junto a su entonces novio y posteriormente marido, Ricardo Sá Ferreira, se produjo el supuesto robo del móvil de ambos, junto con el abrigo de él, una cartera de color marrón, documentos de identidad belga y portugués, una tarjeta de crédito y una de débito, permiso de conducir, 10 euros en metálico y un móvil BQ Aquarius m5 de Sá Ferreira, de color negro, además de un móvil Sony Xperia Z2 de color negro con funda morada, de Dina Bousselham. Al menos así consta en el atestado policial de la denuncia presentada por la pareja en Comisaría.

En enero de 2016, Pablo Iglesias conoce por Antonio Asensio Mousah, del grupo Zeta, el contenido de la tarjeta del móvil de Dina. Un trasiego de tarjeta, de la que tienen que existir copias pese a la destrucción de la original, en la que también está involucrado el periodista y ex directivo de ‘Interviú’, Alberto Pozas, imputado en abril de 2019 junto a Luis Redundueles en el ‘Caso Dina’. Pozas era director de la publicación cuando la tarjeta SIM llega a la misma. Tras ser imputado presentó su dimisión del puesto que ocupaba en La Moncloa como director general de Información Nacional. Asensio, por su parte, asegura haber entregado la tarjeta en perfecto estado a Iglesias.

Es Sá Ferreira quien envía la tarjeta de Dina a una empresa especializada en reparaciones: “Gales Recuperación Expréss”, que cuenta con sociedades en Cardiff y Berlín. La tarjeta fue recogida por el servicio de mensajería de DHL y enviada a la sede central sita en el Reino Unido de la compañía. Llegó al laboratorio central el 29 de septiembre de 2017. Los técnicos llegaron a la conclusión de que el contenido de la tarjeta era “irrecuperable” con las técnicas habituales, por lo que pidieron a su cliente más de 600 euros, sin poder garantizar la recuperación. El 18 de octubre el sociólogo de Podemos decide no aceptar el presupuesto, por lo que la empresa devuelve la SIM el 30 de octubre de 2017 por correo ordinario gratuito. En el informe remitido al juzgado por la empresa aseguran que la SD estaba “físicamente intacta, no tenía cortocircuitos y a los datos que contenía no se podía acceder utilizando un software especializado en recuperación de datos”. Es decir, la tarjeta llegó a la empresa ya destruida.

Según declaró el líder de la formación morada ante el juez, se quedó varios meses con la tarjeta antes de devolvérsela a Dina. Por su bien.

En julio de 2016 el abogado de Podemos, Raúl Carballedo, denunció en el chat de la formación que el contenido había sido ofertado a varios medios de comunicación. Es Eduardo Inda quien publica en Ok Diario las bromas machistas de Iglesias contra la periodista Mariló Montero. Unas capturas realizadas con el móvil de la propia Dina, como ha acreditado la Unidad de Asuntos Internos de la Policía Nacional. Aquello pone sobre alerta a Podemos, que, consciente de la información podría tener graves consecuencias para la formación, pone en marcha una operación destinada a desacreditar a los medios de comunicación. Es cuando comienzan a hablar de “cloacas”. Una operación que se les ha vuelto en contra.

Pero, pese a la complicada situación en que Bousselham ha puesto a Podemos en general y a Iglesias en particular, ellos siguen contando con ella. Un comportamiento extraño por parte del vicepresidente del gobierno, quien ha demostrado no tener remilgo alguno a la hora de purgar a los que le causan problemas.