El movimiento trans rompe con el feminismo.

Publicado en Vozpópuli el 29.12.2018

Las espadas están en todo lo alto. De un lado, significativas líderes del movimiento feminista como Lidia Falcón, Nuria Varela, Anna Prats o Amelia Valcárcel. Del otro, asociaciones vinculadas a Izquierda Unida y a Podemos, que acusan a las feministas socialistas de toda la vida de ser “tránsfobas” por oponerse a la ley de transexualidad que Podemos quiere presentar en el Congreso de los Diputados. Tal es la bronca que se ha montado, que IU podría expulsar al marxista Partido Feminista de su seno. El PSOE, que ha tomado partido por las feministas conscientes de que son un caladero de votos mucho mayor que el movimiento trans, se frota las manos.

En opinión de las feministas, el movimiento LGTBIQ+ se está volviendo contra la mujer. Así, Falcón, presidenta del Partido Feminista, considera que se está “enmascarando el lenguaje para hacer desaparecer las categorías marxianas y en vez de denominarnos mujeres y hombres, según la única clasificación antropológica que puede utilizarse, éramos sujetos indefinidos”. Sostiene el feminismo que los movimientos LGTBIQ+, al negar el sexo como dato biológico y considerar que es un constructo social, líquido y cambiante, están negando toda la teoría feminista tradicional, basada en la diferencia entre sexo (dato biológico) y género (constructo social fruto de siglos de heteropatriarcado).  Si el sexo no existe, como sostienen los activistas queer, no habría más que infinitos géneros, que pueden cambiar constantemente. No hay hombre ni mujer. Y por tanto, no es difícil concluir que, para el feminismo socialista, el movimiento trans niega el heteropatriarcado. De ahí que consideren dicho movimiento como contrario a la lucha de la mujer. Falcón, con razón biológica, niega el carácter científico de la “religión” queer. Desde el Partido Feminista denuncian el “falso progresismo” de una nueva “inqueersición”, cuyo objetivo, sostienen, es acallar al feminismo. Tachan a sus opositores de “machistas y reaccionarios”.

En el mismo sentido, la filósofa Sendón de León, sostiene que el “generismo” es una cuestión privada puesto que los sentimientos no son categoría política, mientras que la lucha de las mujeres sería cuestión colectiva, y, por tanto, pública (y política). El problema, reconoce, reside en que el propio feminismo ha usado la palabra “género” hasta despojarla de sentido, convirtiendo así a la mujer, señala, en un “concepto vacío”. “Pero lo más absurdo”, continúa la doctora en Filosofía, “es que parte del feminismo haya acogido a todo el LGTBIQ+ como su hijo bienamado, cuando a ellos las feministas les importamos un bledo”. De todo habrá.

Desde el otro lado del ring, Miram Solá considera que “el sujeto político del feminismo ‘mujeres’ se nos ha quedado pequeño, es excluyente por sí mismo”. El movimiento trans considera que el feminismo estaría tomando una “deriva identitaria que esconde un nuevo esencialismo que imposibilita las alianzas”. Acusan, así, al feminismo, de tener una “concepción victimista de la opresión como privilegio individual”. Algo que se ha plasmado en el denominado “Manifiesto para la insurrección transfeminista”. Por supuesto, desde algunas plataformas no faltan los insultos de “negacionistas”, “transmisóginos” y “transexclusión”. O TERF, en referencia a un movimiento feminista de los años 70 del pasado siglo, que pretendía diferenciarse del feminismo transinclusivo.  Para la diputada de Podemos en la Asamblea de Madrid, Beatriz Gimeno, el discurso feminista, al que acusa de cosificar y deshumanizar al colectivo trans, “revela muchas coincidencias con la manera en que se construyen los discursos racistas o xenófobos”.

En el fondo, la batalla, que promete recrudecerse en el futuro con la irrupción del feminismo del 99 por cien y las teorías ecologistas del decrecimiento económico, gira en torno a la maternidad subrogada. Las feministas se oponen ferozmente a ésta por considerar que no es más que la comercialización del cuerpo de la mujer, los trans los apoyan como vía para ser padres. También gira la bronca alrededor del debate acerca de la prostitución, sin ser posible el diálogo, roto hace años, entre abolicionistas y partidarios de la regulación.

En realidad, ambos planteamientos adolecen del necesario reconocimiento de la individualidad, al pretender subsumir a las personas en un colectivo, imponiendo una visión ideológica que divide a las personas en buenos y malos. Es más de lo mismo. ¿De verdad no es posible um feminismo que no entre en la dialéctica marxista amigo-enemigo, para reivindicar la igualdad ante (y no mediante) la Ley?

10 motivos por los que repensar la Ley de Violencia.

Estos días ha sucedido lo impensable hasta hace poco: el proscrito debate en torno a la IDEOLOGÍA de género (que es eso, ideología y no feminismo) se ha abierto con toda su crudeza de la mano de VOX. Dejando aparte el debate del Estado Moral que define qué es debatible y objetable y qué no, lo cierto es que estamos ante una de esas cuestiones que alejan a la élite política y mediática del común de los mortales, que tiene hermanos, padres, primos, tíos y amigos y está hasta el moño del politiqués.

Desde VOX se quiere derogar la Ley Andaluza de Violencia de Género, una aberración histérica que obliga a los hombres a someterse a la voluntad de los servicios sociales SIN autorización judicial, denuncia, ni nada. Y es que en Andalucía se presume que TODO hombre, por el mero hecho de serlo, es violento. Y no, la cosa no es así. El hijoputismo no tiene sexo ni pertenece a ningún colectivo. Ni todos los hombres son violentos, ni todas las mujeres buenas. Algo evidente para todo aquél que no padece de ceguera ideológica.

Pasados ya casi 15 años desde la aprobación de la Ley nacional de Violencia 1/2004 por parte del gobierno socialista y «feminista» de José Luis Rodríguez Zapatero, se puede afirmar que se trata de una legislación que ha fracasado y que solo se mantiene por motivos estrictamente ideológicos, sin importar nada las mujeres que son maltratadas, los hombres criminalizados injustamente o, lo más grave, que los tertulianos que opinan de todo no denuncian: la quiebra del Derecho que supone la introducción de delitos de autor en nuestro sistema penal; algo que no se veía desde Nuremberg. Podría perder el tiempo analizando el papelón de Ciudadanos (menudo ridi), la histeria de Podemos y tal, pero no me parece necesario. Ya lo hace Twitter.

MOTIVOS PARA EL CAMBIO (NO NECESARIAMENTE POR ESTE ORDEN)

UNO.- La quiebra del Derecho. Sin Derecho no hay Libertad. Y Derecho no es lo mismo que legislación. La religión democratista es casi hegemónica en España. Sin embargo, creo que pocos saben qué es la democracia, imposible sin igualdad ANTE la Ley, que es algo muy distinto a la ingeniería social MEDIANTE la legislación. Lo primero es lo propio de sociedades abiertas; lo segundo, de dictaduras o regímenes autoritarios. La sovietización de Europa es la que facilita que haya personas que hablen como «mujer, madre y representante público» para justificar una legislación que introduce delitos de autor en nuestro ordenamiento. La Ley de Violencia debe de ser derogada porque introduce diferente pena para el mismo delito, en función de quién sea el autor. Los arios y los judíos. ¿Se entiende así? Legal, que es lo que ha determinado el Tribunal Constitucional (órgano no jurisdiccional), no es sinónimo de justo. Y la Ley no es justa por ser Ley, sino que es Ley si es justa.

DOS .- El fracaso de la legislación actual. En 2002 fueron 103 las mujeres asesinadas. Un número que subió a 130 en el año de la aprobación de la legislación. En 2016 hubo 104. En 2015, fueron 121 (Fuente: INE y El Mundo) . ¿De verdad ha servido para algo criminalizar a los hombres y regar con subvenciones a los que todos sabemos? ¿De verdad que eso es proteger a la mujer? El maltratador, a la cárcel. Pero la presunción de inocencia, para todos.

Soy de las que cree que el maltratador debe de irse años a prisión (en caso de homicidio, directamente permanente revisable, esa pena que no gusta al feminismo histérico) y debe prohibírsele cualquier acercamiento a sus hijos. Porque la persona que maltrata a su pareja, también lo hace con sus hijos. Siempre.

TRES.- Hay que garantizar la vida, libertad y seguridad de todos, independientemente de su sexo, raza, religión, estatura, edad…

Y eso incluye a

  • Los menores, independientemente de quién los asesine. El asesinato es, como en la violencia machista, el último peldaño. ¿Cuántos niños no hay en España siendo psicológicamente maltratados por uno u otro progenitor cuando se produce la ruptura? ¿Realmente los juzgados los protegen? ¿Por qué se permiten las interferencias parentales (ojo, no creo en el SAP tal y como se define por parte de organizaciones de las de la lucha de sexos)? Según los datos, en 2018 fueron asesinados por sus padres 64 menores. 54 lo fueron por sus madres; 10 por sus padres. Asesinos a los que les debería de caer la permanente revisable. Y me pregunto: ¿por qué los partidarios político-mediáticos de la ideología de género están en contra de incluir esta realidad en la Ley de Violencia? Por ideología.
  • Los mayores, que son en no pocas ocasiones víctimas de violencia en el seno familiar.
  • La violencia en las parejas homosexuales
  • Los hombres maltratados , que no sé si son muchos o pocos, pero merecen la misma atención que las mujeres. Porque todas las personas valemos lo mismo.
  • La violencia de los hijos contra los padres. El síndrome del adolescente emperador es ya un hecho y la justicia, a por uvas.

CUATRO.La discriminación es eso, discriminación, por más que el politiqués la llame positiva. Una de las afirmaciones más obvias (y ciertas) es que son muchas más las mujeres maltratadas por hombres que los hombres maltratados por mujeres. ¿Y? También son muchas más las mujeres violadas por hombres que los hombres violados por mujeres y no por eso se discrimina ni se hace una legislación especial. Claro que esta cuestión no está tan manipulada políticamente. Verán, en los últimos años el terrorismo es de corte yihadista. ¿Qué les parecería una ley que rompiera con la presunción de inocencia de los musulmanes y que bastara una denuncia por terrorismo, para que la persona pasase un fin de semana en el calabozo? A mí, una aberración.

CINCO.- Las denuncias falsas. Tema espinoso porque se utiliza por parte del totalitarismo y los memos habituales para acusar de “machista” a quien diga que existen. Sin embargo, se da en todos los delitos del Código Penal. En todos. Ayer mismo, sin ir más lejos, conocíamos que una sinvergüenza había denunciado una violación para justificar el haber robado a sus amigos. El tema para muchos está en los números. Unos dicen que representan el 0.001% de las denuncias, pero contabilizan solo las que llegan a término. Otros dicen que son miles y miles, pero no hay datos oficiales (que a su vez están manipulados). No me parece lo relevante.

Lo importante es si se está inconscientemente fomentando la denuncia falsa. Como el hijoputismo, insisto, no es cosa de sexos, ni razas, ni religiones, sino de personas, hay que reconocer que las hay que denuncian a su pareja

  • Para quedarse con la vivienda conyugal y la custodia de los niños
  • Para acelerar los tiempos de la Justicia (tienen preferencia)
  • Para conseguir el título habilitante que permite el acceso a subvenciones, VPO y todo tipo de ayudas
  • Por despecho

Todo esto se resolvería si a la persona que ha denunciado falsamente le cayera

  • Retirada de patria potestad y visitas con los menores
  • Pena de prisión (equivalente a la pedida para su pareja, multiplicada por dos)
  • Obligación de devolver, en su caso, las ayudas fraudulentamente cobradas, multiplicadas por tres

Claro que lo primero sería que la Fiscalía, dependiente jerárquicamente de los gobiernos, actuase. Porque LA FISCALÍA NO ACTÚA ANTE DENUNCIAS FALSAS. Y ese es el quid de la cuestión.

Otra medida interesante sería obligar a la disolución de los bienes gananciales en caso de separación, nulidad o divorcio. ¿Por qué nadie lo propone? ¿Qué excusa hay? Nos íbamos a ahorrar el debate de la custodia compartida impuesta (estoy radicalmente en contra; de la voluntaria nada que decir).

SEIS.- Las subvenciones. ¿Alguien puede negar que alrededor de la IDEOLOGÍA de género no se ha montado un verdadero negocio? Ni un euro en subvenciones a asociaciones, mucho menos a las cercanas a partidos políticos, que han encontrado en éstas otra forma de financiación y colocación de amiguetes. Las ayudas, directamente a las víctimas. Que ya está bien de que no pocas se coloquen, después de hacer estrafalarios másters en facultades igualmente estrafalarias, de “agentes de igualdad” a vivir del cuento, mientras los hogares de acogida en no pocas ocasiones están faltos de todo.

SIETE.- Formación a jueces, fiscales y personal adscrito a los juzgados. Porque la violencia no siempre se comprende, y menos en una sociedad socialdemócrata tendente a negar el mal individual y a culpar de todo a “la sociedad”, o sea, a nadie. En el caso de la violencia intrafamiliar o machista, menos. Aún hay muchas que no entienden por qué la persona maltratada, simplemente, “no se va” de casa, como si fuera tan fácil. O que no comprenden que la violencia psicológica, siempre presente en el maltrato que llena las hojas de los periódicos, pero también en no pocos casos que no llegan a los juzgados, es igual de nociva que la física. No saben lo que es la distorsión subjetiva de la realidad que padecen las víctimas, ni las secuelas que arrastran y arrastrarán toda su vida. Que no entienden que las declaraciones de los menores pueden estar mediatizadas por el custodio o por el no custodio y que una visita, meses después, con un asistente social y un psicólogo de psicosocial no es más que una tomadura de pelo porque no sirve para evaluar nada.

En este sentido, debería ser preceptivo consultar a los servicios sociales municipales, quienes en no pocas ocasiones, saben lo que está pasando en la vivienda.

OCHO.- Los recursos de las subvenciones, para servicios sociales. Los servicios sociales no son lo mismo que una asociación, aunque no voy a negar que algunos ayuntamientos contratan a cualquiera. Pero lo cierto es que en estos sitios, hay grandes profesionales, verdaderos expertos en la materia. Los ayuntamientos deberían de contar con más recursos para ayudas familiares y contra la violencia. Psicólogos especializados en violencia, en menores, en familia… verdaderos sistemas asistenciales que en la época que vivimos no estaría nada mal.

NUEVE.- Ley de violencia doméstica única para todo el territorio. ¿Cómo que ley andaluza, madrileña, gallega, extremeña, catalana o valenciana? ¿Qué pasa? ¿Qué la persona que sufre violencia tendrá más o menos derechos en función del lugar en que se cometa el crimen?

DIEZ.- La ingeniería social es totalitarismo. Por mucho que se legisle, siento aguarte el regreso, oh emperatriz Montero de VillaTinaja, la naturaleza humana es siempre la misma y los ingenieros sociales fracasan. La ideología de género, propia del siglo pasado, tiene mucha relación con los totalitarismos que asolaron occidente. No especialmente con el marxismo, mecanicista, que también, pero sí con las bioideologías de corte nacionalsocialista. La ideología de género, que no el feminismo, se ha convertido en una Ersatzreligion que permite sustituir la lucha de clases por la lucha de sexos.

Y dirán que no, pero lo cierto es que ya hay dos bandos. Enfrentados. Rompiendo la sociedad y provocando estos días en las teles y radios debates estériles que no ayudarán a ninguna mujer maltratada. Porque si algo es el establishment socialdemócrata político-mediático es conservador. No quieren que se cambie nada. Aunque sigan muriendo. La ideología, por encima de todo.

Los populismos en España – Conferencia el 09.04 en el Juan de Mariana

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El próximo 9 de abril a las 20:00 participaré en una conferencia en el Instituto Juan de Mariana (C/ del Ángel 2, Metro Latina) junto a Jorge Vilches, profesor del departamento de Historia del Pensamiento y de los Movimientos Sociales y Políticos en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la UCM, en la  charla- conferencia (y como siempre, coloquio, que nosotros sí admitimos preguntas, críticas y hasta insultos -ojo, respondemos-). El título:

«Los populismos en España».

Hablaremos acerca de cómo el consenso socialdemócrata de 1978 ha favorecido el populismo socialista y el nacional populismo en España. Ambos son síndromes de una enfermedad de la democracia y un grave riesgo para la libertad individual.

En la charla se expondrán el origen y característica de ambos populismos, junto a ejemplos que diferencian a uno de otro y a estos del electoralismo, propio de los partidos democráticos.

Estáis todos invitados a acudir.

 

Podemos no es como los otros

leopoldo lilian

No. Podemos no es un partido como los demás. Por más que no pocos políticos de otras fuerzas crean que hay que tratarlos como si de uno de ellos se tratase.  Podemos, a quien no se puede frenar desde posiciones socialdemócratas, sino que hay que hacerlo desde una defensa radical y sin complejos de la libertad, es una fuerza de corte totalitario, cuyo único fin es alcanzar el poder como sea para imponer su modelo de sociedad socialista. De ahí el giro discursivo del tercermundismo bolivariano, su verdadera naturaleza, a una supuesta moderada socialdemocracia sueca. Socialdemocracia, por cierto, si es sueca, país calvinista, incompatible con una nación de raíces católicas. Parece mentira que los de Podemos sean profesores de Ciencia Política. Pero es que en Podemos, que maneja estupendamente la sentimentalización de la política y el marketing, casi todo parece más de lo que es.  (Sigue leyendo en Gaceta…)