De la izquierda, el derecho de reunión y el aborto como excusa.

Gonzalo Perez . 28/12/09. Concentracion por la mujer , la vida y la maternidad en la clinica dator.

Publicado en LA RAZÓN el 04.12.2018

Hoy viviremos una triste jornada en la Asamblea de Madrid: Podemos ha presentado una proposición no de ley que, apoyada por el resto de la izquierda de la cámara, pretende prohibir a las organizaciones pro vida reunirse frente a las clínicas de aborto y ofrecer información a las mujeres gestantes. Información que una plataforma de asociaciones proaborto vinculadas a PSOE, Podemos y Más Madrid, que recibió el apoyo de Ciudadanos, califica de falsa. En realidad la que sí se puede calificar de falsa es la información de las clínicas abortistas, que ya el año pasado fueron sancionadas por la Comunidad de Madrid por ofrecer información engañosa a sus clientes en su página web. Hablan también de “miles de mujeres coaccionadas” a las puertas de dichas clínicas, aunque no existan esas miles de denuncias y los datos que ofrecen sean los de un estudio de la asociación de clínicas abortistas ACAI. Una encuesta… a 300 mujeres. Una broma.  

Vamos, en definitiva,  a asistir al espectáculo de ver a la izquierda transmutada en feroz partidaria del capitalismo, para defender la cultura de la muerte y el negocio privado y millonario de dichas clínicas. Al uso de la mujer para hacer ingeniería social y tratar de limitar el constitucional derecho de manifestación y reunión. A la izquierda solo le gustan sus manifestaciones y reuniones.

El aborto, que es llamado eufemísticamente por la corrección política “interrupción voluntaria del embarazo” -como si la gestación, muerto el niño, pudiera reiniciarse- es un asunto moral, de conciencia, que históricamente se ha tratado de usar, tanto desde la izquierda como desde el conservadurismo extremo, contra el Partido Popular.

Al ser el aborto un tema de conciencia, es transversal. Así, ni es necesario ser católico ni ser de derechas para estar a favor de la vida. Algo que la izquierda española pretende ignorar, para dividir una vez más a los españoles en buenos (progresistas a favor del aborto) y malos (ultraderechistas o nacionalcatólicos a favor del derecho a vivir). Rafael Correa, el bolivariano ex presidente de Ecuador, estando en el cargo, amagó con dimitir si se aprobaba en su país una ley que permitiera abortar. Calificó el aborto como “asesinato del ser más desprotegido”.

El PP es un partido plural: en su seno conviven democristianos, liberales, socialdemócratas, tecnócratas… todo lo que está a la derecha del PSOE. Hay quien está a favor del aborto, hay quien está en contra.  Por eso, en el PP no se juzga a ninguna mujer si decide abortar, y se la apoya en su maternidad si decide ser madre. Pero el PP no se somete al pensamiento único de la cultura de la muerte que la izquierda ansía imponer.

En el Partido Popular de Madrid somos firmes defensores de la vida y por eso, precisamente por eso, impulsamos desde la Comunidad de Madrid una ambiciosa política en apoyo a la maternidad. El programa más completo que se pudo leer las pasadas elecciones en defensa de la mujer que quiere ser madre fue, precisamente, el de Isabel Díaz Ayuso. Se impulsan por una parte políticas de educación sexual para evitar embarazos no deseados (de los más de 90.000 abortos cometidos el año pasado, más de 32.000 mujeres declararon no haber usado anticonceptivos), por otra se apoya firmemente la maternidad. Algo que se hace mediante políticas fiscales (deducción del 25% de la Seguridad Social por contratación de “canguros” o deducción por nacimiento o adopción de 700 euros durante los primeros 3 años de vida del niño) o bien apoyando a entidades como Red Madre, que acoge a gestantes en situación de vulnerabilidad y a sus hijos. El año pasado, en las dos residencias de nuestra Comunidad, se acogió a 62 mujeres y 64 niños.Todo aborto es un drama. Por eso mismo hay que tratar de reducirlo al máximo. Si se puede, hasta el cero. Y se puede lograr mediante políticas como las que aplica en Madrid el PP, que no entrar a juzgar a ninguna mujer, pero sí apuesta decididamente por la vida.

La noche en que Alemania descubrió la libertad y el horror

Publicado en LA RAZÓN el 8.11.2018

Las fronteras que separaban el socialismo de la libertad se abrieron. El deseo de acceder a la Europa libre era imparable

El 9 de noviembre de 1989 el «telón de acero» se venía abajo dejando al descubierto el crimen, hambre y miseria, así como la propaganda del socialismo real. Sucedió el día en que la policía del régimen soviético abrió la puerta de la verja que separaba a los dos mundos. Fueron los habitantes de la República Democrática de Alemania, víctimas primero del nacional socialismo y posteriormente del comunismo, dos caras de la misma moneda, quienes decidieron derribar los 155 kilómetros del muro que simbolizaba la opresión desde el 13 de agosto de 1961. En los días previos miles de alemanes desafiaron al comunismo en grandes ciudades y pueblos como Neuruppin. La apertura de la frontera entre Austria y Hungría, que había tenido lugar el 11 de septiembre, había preparado el terreno a la huida. Miles de alemanes pasaban también desde primeros de noviembre a Alemania por la frontera checoslovaca. Los jóvenes, como sucede siempre, eran la avanzadilla de los deseos de libertad de sus mayores. En realidad, el comienzo del fin hay que situarlo en Polonia. El sindicalista católico de Solidarnosc, Lech Walesa, iba a conseguirlo.

El lunes 9 de octubre, un mes antes de la implosión que llevaría a Fukuyama a escribir acerca del fin de la Historia, 70.000 personas habían desafiado al régimen en Leipzig, marchando hasta la sede central de la temible Stasi, la policía política del socialismo alemán. Desde ese momento no hubo marcha atrás. El régimen comunista estaba sentenciado. El 4 de noviembre ya eran medio millón los manifestantes que tomaban pacíficamente Berlín. La gente portaba sábanas sujetadas con palos, convertidas en carteles, reclamando elecciones libres, libertad de prensa y manifestación, o simplemente reformas. El régimen decidió permitir la manifestación. La riada humana era imparable. Así fue posible que el día 6 se debatiera el proyecto de una nueva ley que permitiera la salida del país. Fue rechazado por una amplia mayoría del Partido Socialista Unificado de Alemania (SED). El día 7 dimitía el gobierno de Willi Stoph. Al día siguiente renunciaban todos los miembros del politburó del comité central.

Y así se llegó al jueves que cambiaría el reparto de poder del mundo. Por la mañana se presentó un nuevo proyecto de ley que permitiría, a quien así lo deseara, salir del país. El plan era dar a conocer al pueblo el anteproyecto el día 10 de noviembre. No hubo tiempo. A las 18:53 horas del día de la liberación, en el berlinés centro de prensa internacional situado en la calle Mohrenstrasse 38, un periodista italiano, Riccardo Ehrman, preguntaba al ministro portavoz Günter Schabowski por la apertura de fronteras, un rumor que corría de boca en boca. Y éste, quien desconocía tanto la letra pequeña del anteproyecto como que hasta el día siguiente no se podía anunciar nada dado que no había asistido a la reunión del Comité, respondía que cualquier ciudadano podría viajar a donde quisiera. Dicha libertad de circulación entraría en vigor, Schabowski respondía a la cuestión planteada por el periodista de «Bild», Peter Brinkmann, «inmediatamente».

Anuncio antes de tiempo

Las agencias de prensa de todo el mundo informaban a toda velocidad y la noticia se expandía entre el mundo libre… y el comunista. Associated Press hacía el anuncio a las 19:05 horas: «La República Democrática de Alemania abre las fronteras». La agencia de noticias alemana DPA titulaba muy gráficamente a las 19:41: «Abierta la frontera de la República Democrática de Alemania». Inmediatamente se hacían eco de ello la televisión y radio públicas alemanas: «Se ha terminado el tener que salir del país a través de Checoslovaquia o Hungría». A las 20:30 ya había ciudadanos agolpándose en la frontera de la calle Bornholmer, exigiendo la apertura de la frontera que les separaba de la democracia. A las 21:10 terminaba el pleno de la Alemania Federal, que tenía lugar en Bonn, con el himno nacional. A las 23:00 la masa que pedía libertad era ya incontenible. Media hora más tarde se abrían las verjas que separaban el socialismo de la libertad. Miles de alemanes cruzaron la frontera entre exclamaciones de «por fin libres». De madrugada la riada de ciudadanos que querían acceder a la Europa libre ya era imparable.

El alcalde de Berlín occidental, el socialdemócrata Walter Momper, ordenó el día 10 de noviembre el pago de 100 marcos alemanes de bienvenida a los que huían de la tiranía. Según afirmaría poco después delante de Hans-Dietrich Genscher, Willy Brandt y Helmut Kohl, «los alemanes son el pueblo más feliz de la tierra». Kohl celebró que «viva la patria alemana libre, viva una Europa libre y unificada». Se había derrumbado lo que los comunistas denominaban, por obra y gracia del presidente del parlamento socialista, Horst Sindermann, «muro de protección antifascista». Alemania se encaminaba hacia su reunificación, que se firmaría finalmente el 3 de octubre de 1990.

Un error del ministro portavoz del régimen comunista de la República Democrática de Alemania, Günter Schabowski, quien no había acudido a la reunión del partido la noche anterior y cuya información se limitaba a una nota manuscrita del Jefe de Estado sucesor de Honecker, Egon Krenz, fue la causa de la apertura oficial de la frontera que separaba la Alemania libre de la sometida. Schabowski, encarcelado en diciembre 1999 junto a Krenz en la prisión de Hakenfelde en Spandau e indultado por el alcalde de Berlín en septiembre del año 2000, fue expulsado del partido comunista alemán SED y acabaría apoyando al partido de Helmut Kohl, la democristiana CDU.

10 motivos por los que repensar la Ley de Violencia.

Estos días ha sucedido lo impensable hasta hace poco: el proscrito debate en torno a la IDEOLOGÍA de género (que es eso, ideología y no feminismo) se ha abierto con toda su crudeza de la mano de VOX. Dejando aparte el debate del Estado Moral que define qué es debatible y objetable y qué no, lo cierto es que estamos ante una de esas cuestiones que alejan a la élite política y mediática del común de los mortales, que tiene hermanos, padres, primos, tíos y amigos y está hasta el moño del politiqués.

Desde VOX se quiere derogar la Ley Andaluza de Violencia de Género, una aberración histérica que obliga a los hombres a someterse a la voluntad de los servicios sociales SIN autorización judicial, denuncia, ni nada. Y es que en Andalucía se presume que TODO hombre, por el mero hecho de serlo, es violento. Y no, la cosa no es así. El hijoputismo no tiene sexo ni pertenece a ningún colectivo. Ni todos los hombres son violentos, ni todas las mujeres buenas. Algo evidente para todo aquél que no padece de ceguera ideológica.

Pasados ya casi 15 años desde la aprobación de la Ley nacional de Violencia 1/2004 por parte del gobierno socialista y «feminista» de José Luis Rodríguez Zapatero, se puede afirmar que se trata de una legislación que ha fracasado y que solo se mantiene por motivos estrictamente ideológicos, sin importar nada las mujeres que son maltratadas, los hombres criminalizados injustamente o, lo más grave, que los tertulianos que opinan de todo no denuncian: la quiebra del Derecho que supone la introducción de delitos de autor en nuestro sistema penal; algo que no se veía desde Nuremberg. Podría perder el tiempo analizando el papelón de Ciudadanos (menudo ridi), la histeria de Podemos y tal, pero no me parece necesario. Ya lo hace Twitter.

MOTIVOS PARA EL CAMBIO (NO NECESARIAMENTE POR ESTE ORDEN)

UNO.- La quiebra del Derecho. Sin Derecho no hay Libertad. Y Derecho no es lo mismo que legislación. La religión democratista es casi hegemónica en España. Sin embargo, creo que pocos saben qué es la democracia, imposible sin igualdad ANTE la Ley, que es algo muy distinto a la ingeniería social MEDIANTE la legislación. Lo primero es lo propio de sociedades abiertas; lo segundo, de dictaduras o regímenes autoritarios. La sovietización de Europa es la que facilita que haya personas que hablen como «mujer, madre y representante público» para justificar una legislación que introduce delitos de autor en nuestro ordenamiento. La Ley de Violencia debe de ser derogada porque introduce diferente pena para el mismo delito, en función de quién sea el autor. Los arios y los judíos. ¿Se entiende así? Legal, que es lo que ha determinado el Tribunal Constitucional (órgano no jurisdiccional), no es sinónimo de justo. Y la Ley no es justa por ser Ley, sino que es Ley si es justa.

DOS .- El fracaso de la legislación actual. En 2002 fueron 103 las mujeres asesinadas. Un número que subió a 130 en el año de la aprobación de la legislación. En 2016 hubo 104. En 2015, fueron 121 (Fuente: INE y El Mundo) . ¿De verdad ha servido para algo criminalizar a los hombres y regar con subvenciones a los que todos sabemos? ¿De verdad que eso es proteger a la mujer? El maltratador, a la cárcel. Pero la presunción de inocencia, para todos.

Soy de las que cree que el maltratador debe de irse años a prisión (en caso de homicidio, directamente permanente revisable, esa pena que no gusta al feminismo histérico) y debe prohibírsele cualquier acercamiento a sus hijos. Porque la persona que maltrata a su pareja, también lo hace con sus hijos. Siempre.

TRES.- Hay que garantizar la vida, libertad y seguridad de todos, independientemente de su sexo, raza, religión, estatura, edad…

Y eso incluye a

  • Los menores, independientemente de quién los asesine. El asesinato es, como en la violencia machista, el último peldaño. ¿Cuántos niños no hay en España siendo psicológicamente maltratados por uno u otro progenitor cuando se produce la ruptura? ¿Realmente los juzgados los protegen? ¿Por qué se permiten las interferencias parentales (ojo, no creo en el SAP tal y como se define por parte de organizaciones de las de la lucha de sexos)? Según los datos, en 2018 fueron asesinados por sus padres 64 menores. 54 lo fueron por sus madres; 10 por sus padres. Asesinos a los que les debería de caer la permanente revisable. Y me pregunto: ¿por qué los partidarios político-mediáticos de la ideología de género están en contra de incluir esta realidad en la Ley de Violencia? Por ideología.
  • Los mayores, que son en no pocas ocasiones víctimas de violencia en el seno familiar.
  • La violencia en las parejas homosexuales
  • Los hombres maltratados , que no sé si son muchos o pocos, pero merecen la misma atención que las mujeres. Porque todas las personas valemos lo mismo.
  • La violencia de los hijos contra los padres. El síndrome del adolescente emperador es ya un hecho y la justicia, a por uvas.

CUATRO.La discriminación es eso, discriminación, por más que el politiqués la llame positiva. Una de las afirmaciones más obvias (y ciertas) es que son muchas más las mujeres maltratadas por hombres que los hombres maltratados por mujeres. ¿Y? También son muchas más las mujeres violadas por hombres que los hombres violados por mujeres y no por eso se discrimina ni se hace una legislación especial. Claro que esta cuestión no está tan manipulada políticamente. Verán, en los últimos años el terrorismo es de corte yihadista. ¿Qué les parecería una ley que rompiera con la presunción de inocencia de los musulmanes y que bastara una denuncia por terrorismo, para que la persona pasase un fin de semana en el calabozo? A mí, una aberración.

CINCO.- Las denuncias falsas. Tema espinoso porque se utiliza por parte del totalitarismo y los memos habituales para acusar de “machista” a quien diga que existen. Sin embargo, se da en todos los delitos del Código Penal. En todos. Ayer mismo, sin ir más lejos, conocíamos que una sinvergüenza había denunciado una violación para justificar el haber robado a sus amigos. El tema para muchos está en los números. Unos dicen que representan el 0.001% de las denuncias, pero contabilizan solo las que llegan a término. Otros dicen que son miles y miles, pero no hay datos oficiales (que a su vez están manipulados). No me parece lo relevante.

Lo importante es si se está inconscientemente fomentando la denuncia falsa. Como el hijoputismo, insisto, no es cosa de sexos, ni razas, ni religiones, sino de personas, hay que reconocer que las hay que denuncian a su pareja

  • Para quedarse con la vivienda conyugal y la custodia de los niños
  • Para acelerar los tiempos de la Justicia (tienen preferencia)
  • Para conseguir el título habilitante que permite el acceso a subvenciones, VPO y todo tipo de ayudas
  • Por despecho

Todo esto se resolvería si a la persona que ha denunciado falsamente le cayera

  • Retirada de patria potestad y visitas con los menores
  • Pena de prisión (equivalente a la pedida para su pareja, multiplicada por dos)
  • Obligación de devolver, en su caso, las ayudas fraudulentamente cobradas, multiplicadas por tres

Claro que lo primero sería que la Fiscalía, dependiente jerárquicamente de los gobiernos, actuase. Porque LA FISCALÍA NO ACTÚA ANTE DENUNCIAS FALSAS. Y ese es el quid de la cuestión.

Otra medida interesante sería obligar a la disolución de los bienes gananciales en caso de separación, nulidad o divorcio. ¿Por qué nadie lo propone? ¿Qué excusa hay? Nos íbamos a ahorrar el debate de la custodia compartida impuesta (estoy radicalmente en contra; de la voluntaria nada que decir).

SEIS.- Las subvenciones. ¿Alguien puede negar que alrededor de la IDEOLOGÍA de género no se ha montado un verdadero negocio? Ni un euro en subvenciones a asociaciones, mucho menos a las cercanas a partidos políticos, que han encontrado en éstas otra forma de financiación y colocación de amiguetes. Las ayudas, directamente a las víctimas. Que ya está bien de que no pocas se coloquen, después de hacer estrafalarios másters en facultades igualmente estrafalarias, de “agentes de igualdad” a vivir del cuento, mientras los hogares de acogida en no pocas ocasiones están faltos de todo.

SIETE.- Formación a jueces, fiscales y personal adscrito a los juzgados. Porque la violencia no siempre se comprende, y menos en una sociedad socialdemócrata tendente a negar el mal individual y a culpar de todo a “la sociedad”, o sea, a nadie. En el caso de la violencia intrafamiliar o machista, menos. Aún hay muchas que no entienden por qué la persona maltratada, simplemente, “no se va” de casa, como si fuera tan fácil. O que no comprenden que la violencia psicológica, siempre presente en el maltrato que llena las hojas de los periódicos, pero también en no pocos casos que no llegan a los juzgados, es igual de nociva que la física. No saben lo que es la distorsión subjetiva de la realidad que padecen las víctimas, ni las secuelas que arrastran y arrastrarán toda su vida. Que no entienden que las declaraciones de los menores pueden estar mediatizadas por el custodio o por el no custodio y que una visita, meses después, con un asistente social y un psicólogo de psicosocial no es más que una tomadura de pelo porque no sirve para evaluar nada.

En este sentido, debería ser preceptivo consultar a los servicios sociales municipales, quienes en no pocas ocasiones, saben lo que está pasando en la vivienda.

OCHO.- Los recursos de las subvenciones, para servicios sociales. Los servicios sociales no son lo mismo que una asociación, aunque no voy a negar que algunos ayuntamientos contratan a cualquiera. Pero lo cierto es que en estos sitios, hay grandes profesionales, verdaderos expertos en la materia. Los ayuntamientos deberían de contar con más recursos para ayudas familiares y contra la violencia. Psicólogos especializados en violencia, en menores, en familia… verdaderos sistemas asistenciales que en la época que vivimos no estaría nada mal.

NUEVE.- Ley de violencia doméstica única para todo el territorio. ¿Cómo que ley andaluza, madrileña, gallega, extremeña, catalana o valenciana? ¿Qué pasa? ¿Qué la persona que sufre violencia tendrá más o menos derechos en función del lugar en que se cometa el crimen?

DIEZ.- La ingeniería social es totalitarismo. Por mucho que se legisle, siento aguarte el regreso, oh emperatriz Montero de VillaTinaja, la naturaleza humana es siempre la misma y los ingenieros sociales fracasan. La ideología de género, propia del siglo pasado, tiene mucha relación con los totalitarismos que asolaron occidente. No especialmente con el marxismo, mecanicista, que también, pero sí con las bioideologías de corte nacionalsocialista. La ideología de género, que no el feminismo, se ha convertido en una Ersatzreligion que permite sustituir la lucha de clases por la lucha de sexos.

Y dirán que no, pero lo cierto es que ya hay dos bandos. Enfrentados. Rompiendo la sociedad y provocando estos días en las teles y radios debates estériles que no ayudarán a ninguna mujer maltratada. Porque si algo es el establishment socialdemócrata político-mediático es conservador. No quieren que se cambie nada. Aunque sigan muriendo. La ideología, por encima de todo.

Madrid no es Murcia o por qué Madrid puede ser un problema para Cs

Les cuento esto al hilo de la moción de censura que Franco (matemático del PSOE e íntimo amigo de Pdr) ha presentado hace unos días contra Cristina Cifuentes a raíz del escandalazo de la URJC y del máster dichoso. Por cierto, antes de entrar en materia: debo confesar que hasta hace nada me resistía a creer que un catedrático y varios profesores mintieran para tapar un máster de cuarta. Pues me equivoqué. Y me tragué el acta falsificada, porque era un acta y ¿en qué cabeza cabe que fueran a fabricarla? En la mía no, desde luego. Menudos sinvergüenzas. Que la Justicia se encargue de ellos.

Lo de Álvarez Conde es un escandalazo que debería, por cierto, llevar al Ministerio de Educación a revisar no sólo el Instituto que él presidía y de cuya presidencia lo echaron ayer, sino cualquier organismo similar en cualquier universidad española. Porque algunos han hecho de Bolonia un negociete, por lo que se ve.

Pero vayamos a la derivada política, que es cuanto menos interesante. Por lo que parece, Cristina Cifuentes no va a dimitir. Así que todo parece indicar que habrá moción de censura.  La mesa de la Asamblea debería convocarla esta misma semana. Ya. Podemos ha dicho que la apoya. El bruto de Espinar hijo ha dicho que hay que «extirpar» a Cifuentes.

¿Qué va a hacer Ciudadanos?

Pues se ha metido en un lose-lose si el PP de verdad está dispuesto a llegar hasta el final. Un lose-lose que además insuflaría moral a la militancia popular, que está hasta el pico de la boina de ver cómo su partido entrega cabezas porque lo exigen los de RiveraComo sucedió en Murcia, en donde las encuestas dan ahora ganador a Cs (me fío de las encuestas como de los expertos en Big Data, pero esa es otra cuestión).

¿Por qué digo que Cs solo puede perder -y a nivel nacional- con esta moción? Porque a ver cómo justifican volver a esto

Y sumarle además esto

No puedes entregar la Comunidad de Madrid, la más próspera de toda España, a la izquierda radical y luego pretender quitarle votos al PP. Creo que esto lo entiende hasta el más tonto del pueblo.

La subida de Ciudadanos (más en las encuestas que en la realidad, creo), se produce porque el centro-derecha está hasta el moño del PP, que ya no es un partido, sino el Colegio de Administradores de Fincas en un momento en que la política emocional causa estragos en nuestra democracia sentimental. Pero si ese centro-derecha ve que votar a Ciudadanos significa echarse en manos del socialismo más radical, se lo va a pensar muy mucho, por no decir que ni de Blas. Y ya lo pueden vestir como quieran.

  • Escenario 1: Cs apoya la moción de censura

No cabe la abstención, tendría que votar ‘sí’ al gobierno de Gabilondo y a su proyecto de gobierno, que me juego café y pincho de tortilla que va a ser antiliberal a tope porque el PSOE de Pdr está metido en la batalla de ganar a Podemos por la izquierda. ¿Eso es lo que va a apoyar públicamente Albert? Nada le vendría mejor a Mariano Rajoy. Porque el gobierno de Madrid quedaría un año, por culpa de Cs, en manos de unos tíos radicales e incompetentes. El grupo del PP pasaría a la oposición. Y, ay amigo, son los más preparados de la cámara, se pongan los de Aguado como quieran. Sería algo así como ir a la hora de las tortas. Y esto en Madrid, espejo en el que se mira toda España. Y el voto útil del centro-derecha volvería a ser, en 2019, el PP.

Además, me da a mí que la cosa no tardaría en extenderse por todo el PP. Muchos alcaldes, hasta el moño de los naranjas, les instarían a presentar mociones. Que un año es poco tiempo si luego recuperas el poder hundiendo a quien te quiere comer la merendilla.

  • Escenario 2: Cs se abstiene

No prospera la moción. Aquí lo aconsejable sería que el PP de Madrid pusiera pie en pared y diera por roto cualquier acuerdo de gobierno con Cs por la deslealtad mostrada. Total, ya votan casi siempre con PSOE y Podemos, aunque el respetable no lo sabe. Si Aguado se enfada, que presente moción de censura y volvemos al escenario 1.

  • Escenario 3: Cs presenta su propia moción

Sin duda es lo que algunos asesores estarán aconsejando ahora. Llega tarde, que Franco lo hizo primero.  A mí me parece una opción muy divertida, por cuando Rivera se quiere cargar a Aguado y esto le consolidaría. Eso por una parte. Por otra, hay que recordar que las mociones en España son constructivas, y que Ciudadanos tendría que desvelar su proyecto de gobierno para Madrid (y por extensión para España). Iba a ser la juerga padre. Porque eso ya no consiste en oponerte y hacer frases grandilocuentes.

Como ven, si el PP resiste, le habrán hecho un roto monumental a Ciudadanos. Si el PP cede y no hay moción, los que están muertos son los del PP, que acabarán por desmovilizar a su militancia y votantes, que ahí sí, se irían en masa a Ciudadanos.

 

En el adiós a Maverick, la luz de la libertad política

Obituario publicado en LARAZÓN.es el 1 de marzo de 2018

El 28 de febrero, en la oscuridad de la noche, fallecía el pensador, jurista, hombre de acción y siempre polémico Antonio García-Trevijano, quien fuera columnista de LA RAZÓN. Su querida Alhama de Granada, pueblo natal en donde nació un 18 de julio de 1927, acababa de nombrarle el verano pasado hijo predilecto. Amante del arte –no en vano su casa de Somosaguas es un verdadero museo-, la luz marcó su vida. La luz o la ausencia de ésta, puesto que el recuerdo de su infancia se le hacía desagradable cuando rememoraba que lo apartaban del sol. Del sol de Andalucía. De los tiempos en que Alfonso XIII pernoctaba en casa de su abuela. Su abuelo, muerto de tuberculosis en 1909 cuando iba a tomar posesión como gobernador civil de Filipinas, fue diputado del Partido Liberal.

García Trevijano fue uno de los más importantes antifranquistas, cercano a Don Juan, de quien llegó a ser consejero especial. A su hijo, el rey Juan Carlos, lo conocería en Zaragoza, cuando éste estudiaba en la academia militar de dicha ciudad. Quemaron juntos carreteras a bordo del Pegaso Z 102 del notario granadino. Al menos en dos ocasiones el franquismo ordenó su asesinato. Así, el 15 de marzo de 1968 Antonio María Oriol, a la sazón Ministro de Justicia, se presentó a medianoche en su domicilio para advertirle del atentado en marcha planeado por el Consejo de Ministros. Trevijano contaría años después que Oriol se negó a revelarle si Franco había aprobado el asesinato. Un año después, el 26 de septiembre de 1969, fue avisado por Antonio Fontán, director del periódico “Madrid”. Querían asesinarlo a la salida de una vista judicial que iba a tener lugar en los juzgados de Majadahonda.

Llamado por la CIA por el nombre en clave Maverick, fundó junto a otros la Junta Democrática, la gran coalición antifranquista, presentada en Madrid en julio de 1974 y en París por él, Santiago Carrillo y el monárquico Rafael Calvo Serer. Los doce puntos del Manifiesto constituyente fueron redactados por él. El 6 de noviembre de 1975 fue víctima de un atentado que tuvo lugar en el cuarto piso de la calle Claudio Coello 50 de Madrid: tres individuos armados con metralletas entraron en el despacho y golpearon a Trevijano y sus acompañantes con mazas, dejándolos malheridos. Ese mismo día salió hacia Puerto Banús, temiendo seriamente por su vida.
En el adiós a Maverick, la luz de la libertad política

Fue detenido en marzo de 1976 y, tras pasar tres días incomunicado, fue enviado a la prisión de Carabanchel. En octubre de ese mismo año, alcanzada la libertad, logra que el Tribunal Supremo condene al Estado por haber cerrado ilegalmente el diario “Madrid”, condenando a España a pagar una indemnización de más de 650 millones de pesetas.

En 1977, tras la entrada del PSOE en la Junta Democrática, abandona la política temporalmente. Antes había tenido lugar la campaña en su contra basada en dos folios de papel sin firma alguna con el membrete el Ministerio de Asuntos Exteriores de Guinea Ecuatorial.

En 1990 formó parte, junto a Luis María Anson, de la Asociación de Escritores y Periodistas Independientes (AEPI), cuyo objetivo era denunciar la corrupción y el abuso del poder político.

En los últimos años, en los que compartí con él en no pocas ocasiones radio, confidencias y comidas en su comedor de la mansión de Somosaguas, fundó el MCRC, movimiento en favor de la república constitucional, impartió conferencias a lo largo y ancho de la geografía española e incluso creó su propio podcast de radio, “Libertad Constituyente”. También, pasados los ochenta años, rodaba sus propios vídeos. Siempre en defensa radical de la libertad colectiva. Porque Don Antonio, que es como le llaman sus seguidores, jamás bajó la cabeza ni dejó de defender vehementemente aquello en lo que creía. Ni siquiera cuando sus problemas de salud se agravaron.

Autor de obras como “Teoría pura de la República” (El Buey Mudo, 2010), “Frente a la gran mentira” (Espasa Calpe, 1996) o “Ateísmo estético. Arte del siglo XX: de la modernidad al modernismo” (Landucci, 2008), febrero fue el mes elegido por Maverick para apagar su brillante luz. Y dejarnos a todos un poco más a oscuras.

La prisión permanente revisable no es perpetua. Lo perpetuo es bobada de la progrez.

La polémica está más que abierta. Lo cierto es que es un clamor social que cierto tipo de delincuentes extremadamente peligrosos y nada reinsertables, se queden en prisión cumpliendo la pena máxima establecida por nuestro código penal.

Un clamor que la inmensa mayoría del arco parlamentario que vive a nuestra costa en el Congreso de los Diputados quiere ignorar. Y eso que van de «nueva política», «portavoces de la gente» y  chorradas similares.

Hoy he visto la entrevista hecha por Susanna Griso a Juan Carlos Quer, padre de Diana (sobra decir quién es). Y lo ha explicado magistralmente. Ha hecho un llamamiento a los políticos, pero también a la gente para firmar su petición en Change. Yo ya había firmado hace días.

Se cayó la página. Ya son más de seiscientos mil los firmantes. Como ha recordado el propio Juan Carlos, cuando gobernaba ZP, el padre de MariLuz, 5 años y asesinada por un depredador sexual al que acaban de pillar pretendiendo apadrinar menores desde la cárcel, recogió 2 millones. El PSOE no hizo ni caso. Luego el PP aprobó la permanente revisable cuando tuvo mayoría absoluta, porque la presión popular les obligó a incluirla en su programa electoral y porque (creo) la gran mayoría de sus cargos la apoyan.

Ahora en febrero, esos que dicen que son «la gente» quieren derogarlael mes que viene. A saber: nacionalistas, frikis, Podemos, PSOE y Ciudadanos. Sólo el PP y UPN votaron en favor de mantenerla.

Dejemos las cosas claras:

👉Pena permanente revisable -> es MENTIRA que sea perpetua, puesto que es revisable, como cualquier otra pena de nuestro códido penal. Y además hay pena máxima establecida. También es MENTIRA que sea inconstitucional. Quien determina eso es el TC y no contertulios o pelotas de partidos. Que yo sepa, de momento, el TC no ha dicho nada. Por otro lado, no sé qué clase de argumento es ese de la legislación frente al Derecho. Bueno, sí lo sé: el argumento totalitario del estatismo.

👉Cumplimiento íntegro de las penas -> está muy bien, pero no sirve, porque no es la pena máxima. Me explico: 7 años por violación de una niña de tres años (por poner un ejemplo), la cumple íntegramente y sale a la calle, independientemente de que esté rehabilitado. A violar a otra.

👉La permanente revisable existe en países como Alemania o Francia, así como en el resto de partidos europeos. ¿Están diciendo los tertulianos que esos países no son democráticos?

👉 Que nuestra Constitución se decantara por la teoría penal de la reinserción como pena principal, no quiere decir que la pena ya no sea pena. Sí, es un castigo. Porque los malos merecen un castigo. Lo que quiere decir la reinserción es que la política penitenciaria y judicial irá destinada a buscar su vuelta a la sociedad. Pero sin ser un peligro para ésta, mermaos. Cuando hay delincuentes (especialmente los sexuales, que por cierto delinquen mayoritariamente contra mujeres -tela con el feminismo de los nacionalistas, frikis, Podemos, PSOE y Ciudadanos; como ven este asunto tiene muchas aristas y pone muchos postureos de manifiesto) que no se pueden rehabilitar quiero recordar a los estatistas que la función del Estado es proteger la vida y seguridad de la gente.

Y esto es así. Lo que pasa es que los nacionalistas y Podemos son contrarios por lo evidente, el PSOE vota en contra porque lo aprobó el PP y los de Ciudadanos metieron la pata dejándose llevar por el PSOE.

Los nativos de Prensky sí existen

Corría el año 2010 cuando llegó a mis manos, a través de la institución educativa SEK, un texto de Mark Prensky (el inventor en 2001 del término «nativo digital») que me parece aún está de rabiosa actualidad. En él se establecían las diferencias básicas entre los nativos y los inmigrantes digitales.

Vale, con el paso del tiempo se han podido añadir experiencias ciertas, como que el nativo digital en realidad sabe menos de cosas como programación que el inmigrante (bueno, es que nadie nace aprendido), pero Prensky tenía razón. Los nativos no es que piensen otra cosa, es que PIENSAN DE FORMA DIFERENTE. Perciben la misma información de otra manera.

Prensky establecía algunas de las diferencias entre nativos e inmigrantes digitales como las siguientes (repito, ya en 2010):

  • Los nativos quieren recibir información ágil e inmediata
  • Los nativos se sienten atraídos por la multitarea y procesos paralelos (o sea, que los hombres nativos digitales, chicas, hacen varias cosas a la vez)
  • Los nativos prefieren los gráficos a los textos. Ni te cuento en la prensa digital, donde el audiovisual ya es todo (y va a ir a más)
  • Los nativos se inclinan por accesos al azar y trabajan mejor en equipo y en r

Lo cierto es que la tecnología ha creado una brecha difícilmente salvable. Piensen en esa «cosa» llamada neuroplasticidad, que ha dejado ya más que sentado que nuestro cerebro cambia a través de la experiencia, de lo que vivimos. Vamos, que nuestro cerebro va evolucionando a partir de los inputs que recibimos. Imaginen ahora qué puede tener que ver la cabecita de nuestros padres con la de nuestros hijos.  Quizá ese chico que saca malas notas no es que no se concentre, es que no le interesa nada cómo le están contando las cosas.

Evolución pura y dura.

Es fascinante. Y decían que iba a desaparecer el pulgar… je.

.@Disidentia… en enero de 2018 #SeVaALiar

Hoy les cuento que se han juntado Javier Benegas, Juan M. Blanco, Fernando Díaz Villanueva, Jorge Vilches y José Carlos Rodríguez y dicen que van a lanzar la Site de opinión más incorrecta y documentada del ciberespacio.

Ya se imaginan que a socialdemócratas, estatistas, conservadores, democristianos (perdón por ser redundante) y empanaos les  va a dar un mal.

Yo no me lo perdería. Ya me he apuntado. 👇🏻👇🏻👇🏻👇🏻

Maltrato: un buen acuerdo en líneas generales

He estado leyendo las medidas aprobadas ayer por unanimidad de todos los grupos parlamentarios para el gran acuerdo contra el maltrato. Y las hay que me gustan más, que me gustan menos y las que me faltan.

LAS QUE MÁS ME GUSTAN

    • Me gusta mucho la idea de que la persona condenada por maltrato deje de poder impedir que los niños vayan al psicólogo, en ejercicio de la patria potestad. Es muy importante. Porque es algo que los maltratadores temen y por eso se oponen: lo que los niños pueden contar lo que han vivido a los profesionales de Salud Mental. Porque los niños al que maltrata le importan bien poco. Se importa él mismo.
    • Me parece bien que se prohíba la mediación en casos de maltrato
    • Es estupendo que reformen el título habilitante para que informes de servicios sociales o médicos puedan suplir las sentencias judiciales o medidas cautelares en caso de que no haya denuncia. Porque muchas maltratadas no denuncian.
    • Me parece bien que reformen el derecho de dispensa
    • Me parece estupendo que por fin haya una Ley contra la Trata. Durísima, por favor.
    • Que creen más puntos de encuentro (llevan años cerrándolos).
    • Que no haya custodia compartida en casos de maltrato. Es que no debería haber ni visitas.
    • Establecer el carácter imperativo de la suspensión del régimen de visitas en todos los casos en que el menor hubiera presenciado, sufrido o convivido con manifestaciones de violencia.

LAS QUE NO ME GUSTAN (por lo evidente)

  • Las ideológicas, tipo estudiar género en oposiciones
  • Las subvenciones

LAS QUE ME FALTAN

  • Obligación de liquidar la sociedad de gananciales, incluyendo el domicilio conyugal, en los procesos de nulidad, separación y divorcio.
  • Prohibición de atribución de propiedad privada exclusiva a terceros (a los hijos, vamos, la vivienda, si es privativa)
  • Obligación de recabar informes de los servicios sociales municipales y tenerlos en cuenta si existen (suelen tener información previa que nadie tiene en cuenta)
  • Endurecimiento de penas para denuncias falsas, con suspensión de patria potestad.
  • Endurecimiento de penas para la no restitución en el domicilio de menores por parte del no custodio, con devolución automática del menor y suspensión de la patria potestad.

Luego estaría lo del funcionamiento de los juzgados y sus tiempos, pero eso ya es de reforma integral. Por ser fina.

Contra la socialdemocracia

contra

Hoy larazon.es publica una prepublicación del libro que he escrito junto a Jorge Vilches (Editorial Deusto) y que sale mañana, 17 de enero, a la venta. Aquí os la dejo

prepublicacion

Aquí os dejo el texto:

Contra la socialdemocracia

Una defensa de la libertad
¿Qué hace un liberal como tú en una socialdemocracia como esta?
Almudena Negro Konrad | Jorge Vilches
Deusto, Barcelona. Publicación el 17 de enero.

El estatismo salió robustecido en 1945, como indicó entonces Hayek, y se estableció el consenso socialdemócrata: los socialistas occidentales aceptaron la democracia a cambio de una economía mixta, en la que coexistieran la propiedad privada (con función social), y el control público de la actividad económica a través de la planificación, contando con los “agentes sociales”; en especial, las asociaciones obreras. El Estado, que había asumido la dirección de todos los aspectos vitales en la primera mitad del siglo XX con motivo de las dos guerras, también se convirtió en el protagonista de la reconstrucción. Fue el “pacto social-democrático de posguerra” del que habló Ralf Dahrendorf.

Cada país adaptó sus características políticas y sociales, como explicó Esping-Andersen, para crear un modelo propio. Sin embargo, todos tenían un tronco común. Se sostenían en la creencia de que la economía de mercado provoca la acumulación de riqueza en cada vez menos manos, lo que es incompatible, dicen, con la justicia social e impide la paz social. El Estado, afirmaban, debía intervenir para asegurar la competencia, evitar los monopolios, y garantizar una distribución equitativa de la renta. La socialdemocracia, así, rechazaba tanto el capitalismo de Estado como el mercado libre. “Tanto mercado como sea posible, pero tanta planificación como sea necesaria”, se podía leer en el programa del SPD en Bad Godesberg (1959). Además, esos Estados del Bienestar necesitaban de sindicatos fuertes vinculados con el correspondiente partido socialdemócrata. La conexión entre el mundo sindical, el partido obrero y el Estado social para formular políticas públicas era tan clara como peligrosa. En todos los modelos de Estado de Bienestar se aspiraba a cambiar la sociedad, haciéndola más igualitaria y solidaria, poniendo a disposición de amplios sectores populares aquellos servicios que mejoraran su calidad de vida. Se trataba de delegar el progreso, el protagonismo y la responsabilidad en el Estado para conseguir el confort individual.

Así se constituyó el Estado del Bienestar, fórmula socialdemócrata que hoy todos defienden, en el que se ejecutan políticas sociales tendentes a redistribuir la riqueza para “mitigar” los efectos del mercado, “corregir las desigualdades”, y promover la “justicia social”. Las políticas públicas se retroalimentan creando la necesidad y la bondad de la intervención cada vez mayor del Estado en todos los ámbitos de la vida privada y pública, y la enseñanza asegura la transmisión de los valores de esa sociedad socialdemócrata. El individuo se quita la responsabilidad de su progreso, cree que su avance depende de su contribución al bien común, y que sin beneficiar al resto o repartir el resultado de su esfuerzo con el sujeto colectivo no puede ni debe actuar. De esta manera, ser millonario comporta crítica social, pero también envidia. Ya no es el “egoísmo ilustrado” del que hablaban los economistas de finales del XVIII y comienzos del XIX, sino el confort que el Estado pueda proporcionar redistribuyendo la riqueza. Sin ese mecanismo, ese “despojo” del que hablaba Bastiat, no se entiende hoy la democracia.

Pero todos fueron, y son, ingenieros de una Nueva Sociedad comprometida con los “derechos sociales”, donde el progreso individual está subsumido en el colectivo. La democracia cristiana, aquella que Konrad Adenauer resucitó en la segunda mitad del siglo XX, se acabó convirtiendo en el ala derecha de la socialdemocracia una vez que los valores cristianos que envolvían su estatismo se fueron perdiendo. La democracia cristiana se batió ideológica y culturalmente en retirada. Y ese espacio lo ganó el progresismo, que no deja de ser un difuso izquierdismo. El cristianismo fue dejando su espacio en la mentalidad y cultura europeas primero en aras de una liberación personal, o moral, de la mano de la Nueva Izquierda, la de las décadas de 1960 y 1970, y luego el multiculturalismo. Lo cristiano fue desplazado por religiones o creencias alternativas, paganas, o místicas.

La Nueva Izquierda añadió al programa socialdemócrata el tercermundismo –el sentimiento de culpa en Occidente, convertido luego en antiglobalización-, el misticismo como religión alternativa, el pacifismo, el antiamericanismo, el feminismo revanchista y discriminatorio, y el ecologismo. Para ganar unas elecciones, como señaló Przeworski, había que ser “pluriclasista atrapalotodo”; es decir, formar parte de aquel consenso socialdemócrata. La sociedad se acostumbró a un Estado omnipresente, generador de derechos sociales, los llamados de segunda generación –salud, educación, trabajo, vivienda, seguridad social, medio ambiente…-, en el que el ciudadano era irresponsable y perdió libertad, pero se sentía confortable. La legitimidad de la democracia estaba, por tanto, en que el Estado proveyera de todos esos servicios. Era la democracia social por encima de la política, como señalaba el marxista Adler en 1926, porque en eso consistía el espíritu de la socialdemocracia, de la Nueva Sociedad con el Hombre Nuevo.

La meta –escribía T. H. Marshall- es compensar las divisiones de clase creando unas condiciones mínimas de igualdad entre todos los ciudadanos. Ha llegado la hora de los derechos sociales”. El medio era, y es, la conquista del Poder del Estado a través de la democracia política. Las políticas públicas se encaminan a reglamentar y planificar las esferas públicas y privadas, dando justificación y contenido al Estado. Es el Estado del Bienestar: solo hay Bienestar si el Estado lleva a cabo políticas públicas socialdemócratas. Los sectores nacionalizados fijos son la educación y la sanidad, que transmiten los valores que justifican las políticas públicas –solidaridad, interés colectivo, responsabilidad del Estado y no del individuo-. Los resultados son el Hombre Nuevo y la Sociedad Nueva. Es la ingeniería social en todo su esplendor. Por eso Kautsky escribía que “la socialdemocracia es un partido revolucionario, no un partido que hace la revolución”.

La socialdemocracia no ataca directamente el sistema, sino que se introduce en él a través de la democracia política y cambia al Hombre y la Sociedad a través de la legislación y la hegemonía cultural; es revolucionario porque transforma el orden social. Esa es la dirección del progreso: ir a una sociedad igualitaria y solidaria, sin las consecuencias negativas del mercado, sin riesgos ni responsabilidad individual, con un Estado protector y omnipresente. Por eso se hacen llamar “progresistas”. Gramsci tenía razón, pero coincidía con otros marxistas, como el austriaco Adler que en “Democracia política y democracia social” (1926) sentenció: “La creación del Hombre nuevo depende de la generación de una nueva mentalidad a través de la propaganda y la educación de los jóvenes”.

La hegemonía cultural era la clave para la victoria, no las barricadas o la mera lucha política. Conquistada la mentalidad del europeo, el consenso socialdemócrata se convirtió en una religión, en un modo de entender la Historia, el presente y el futuro, en una guía personal y moral del individuo. En realidad, estos socialdemócratas, como los socialistas de mediados del XIX, tomaron del cristianismo la vocación evangelizadora: transmitir la “buena nueva” a la gente para que los demás vean “la luz”. La clave era predicar. De esta manera, era obligado predicar a través del ejemplo personal y colectivo –honradez del cargo público y del partido-, la propaganda –los medios de comunicación-, y la educación –el combate por la transmisión de valores-. Era la gran superioridad moral, los “Cien años de honradez”, los virtuosos líderes proletarios frente a los corruptos explotadores burgueses y sus representantes políticos. Por eso los educadores de izquierdas se toman su profesión como una misión social: cambiar al Hombre y a la Sociedad según los valores socialistas, que muchas veces esconden tras el término “progresista”.

(…)

Hemos escrito este libro con la esperanza de desarmar el consenso socialdemócrata, que tantos problemas está creando, o al menos, quizá pecamos de ingenuos, de remover algo en la derecha. No importa la división de las izquierdas, que está en su naturaleza. Lo decisivo es que la derecha democrática, liberal, y moderna entienda que copiar el modelo socialdemócrata para competir en política social y económica con las izquierdas es una rendición, que les deja siempre en un segundo lugar, como meros visitantes en un régimen representativo.

Las izquierdas no inventaron la democracia, sino aquellas claves políticas y culturales para mantener su dominio social. La derecha dejo hacer, eliminó su identidad liberal, aceptó la superioridad moral, cultural y económica de la socialdemocracia. Calló y perdió. Ahora, en esta sociedad del espectáculo, emocional e infantil, donde el programa político es una cantinela superficial, y los candidatos responden a la efebocracia telegénica, es más urgente que nunca hacer un llamamiento liberal. Y no queríamos hacerlo solo a los dirigentes sino a todos aquellos que creen en la libertad, en sí mismos, en conceptos desterrados de nuestra educación como el mérito, el esfuerzo, la capacidad, el sacrificio; pero también en el valor de las tradiciones, las costumbres, y el civismo.

Somos conscientes de que ir contracorriente, romper el mainstream socialdemócrata, supone la exclusión social, o que lo intenten al menos, que te traten como una persona insolidaria, egoísta, y, por tanto, antisocial y repudiable. Esto sí es ser antisistema.  Solamente poniendo en cuestión el pensamiento único que destila la idolatría del Estado puesto en marcha por la hegemonía cultural de la izquierda y la rendición de la derecha, se puede ser verdaderamente libre e intentar mejorar la sociedad en la que vivimos. Es necesario, tal y como hemos ido desgranando en el libro, conocer y criticar el consenso socialdemócrata, identificarlo en el caso español sacando los defectos que nos han colocado en la difícil situación actual.

No debemos caer en los errores del economicismo, buscando la legitimidad de las fórmulas políticas en las buenas cuentas de resultados. Ser de izquierdas es defender políticas públicas motivadas por sentimientos, no por racionalidad o eficacia. Un liberal no puede ser nacionalista etnolingüístico, ni afirmar que la democracia es demagogia, ni despreciar la política, ni reducirla a números. Eso es hacer el juego a las izquierdas, porque ganarán siempre en el campo de las emociones, que es la palanca más fuerte para la movilización.

No es solo el caso español, que una óptica pacata puede confundir, sino que el efecto del consenso socialdemócrata que hemos tratado de analizar y denunciar, está extendido por toda Europa. Y ahora, por culpa de la socialdemocracia del Partido Demócrata norteamericano desde el New Deal, tiene su resultado en Estados Unidos. A diferencia del resto del continente, en nuestro país tenemos dos tipos de populismos, a cada cual más peligroso. Nos referimos al populismo nacionalista, que ya ha triunfado en Cataluña, a pesar de la resistencia heroica de algunos ciudadanos, donde se quiere imponer una república autoritaria, homogénea y artificialmente armónica. Y también al populismo socialista, que llegó de la mano de Podemos en el año 2014, heredero del zapaterismo, con una teoría del poder que los partidos tradicionales –el PP y el PSOE- no acaban de comprender ni de atajar. Mientras el partido socialista ya está podemizado en sus bases, lo que augura su desaparición, la esperanza reside en una verdadera renovación, casi revolución, al estilo thatcheriano, del partido del centro-derecha español: el PP.

Queremos polémica. Solo del debate, del cuestionamiento del pensamiento único de la socialdemocracia, pueden salir soluciones que devuelvan a los españoles la libertad secuestrada, el espíritu emprendedor, la asunción de responsabilidad y, en definitiva, una sociedad de individuos capaces de tomar el destino de sus propias vidas sin necesidad de la tutela del Estado. Y eso solo se hacer luchando contra la socialdemocracia.