Así acosa la izquierda en redes sociales.

Publicado en Es Diario el 4 de abril de 2020

Como llevan horas dándome la murga, he decidido contarlo. Y es que los periodistas no podemos evitar contar historias. Con mayor o menor fortuna. Les cuento la del acoso que estoy sufriendo estos días, en que España llora a sus muertos, por parte de la izquierda política y mediática. Eso sí, vaya por delante que me importa un colín. Pero que se sepa.

El pasado 2 de abril hacia mediodía andaba yo mirando las historias de diferentes políticos en Instagram. Y una de ellas llamó mi atención: la del portavoz de Más Madrid en la Asamblea, Pablo Gómez Perpinyà, llamando a jugar esa noche al FIFA en la Playstation. Algo que en tiempos normales no tendría mayor importancia. Sin embargo, justo a esas mismas horas, esta persona estaba acusando a Isabel Díaz Ayuso de haber “perdido aviones”. En Barajas, mientras tanto, aterrizaba el primer vuelo de Qatar Airways con 58 toneladas de ayuda para los muy necesitados hospitales de Madrid. Así pues, la cosa estaba clara: mientras el gobierno de Madrid, al cual dicho portavoz ha criticado por todo lo hecho, pelea para salvar vidas, a Pablo le preocupa jugar a la Play. Y me pregunté, ¿mientras el gobierno buscaba mascarillas FPP2 y FPP3 y respiradores para las UCI, y la gente donaba lo que puede en una cuenta, a qué se dedica el portavoz de Más Madrid? A jugar al FIFA.

El 3 de abril, a las 15:23 publiqué en mi cuenta personal un tuit en el que criticaba la frivolidad del personaje. Pero confundí la nuca de la persona que aparecía en la imagen con otra. Nada raro. Por un lado, a Gómez Perpinyà apenas se le conoce, por otro, pues no conocía al futbolista, qué le vamos a hacer. Algo que, en realidad, no desvirtúa la historia. Porque lo importante  es lo que subyace en tanta frivolidad.

 A las 16:17 Gómez Perpinyà me acusó de “difundir bulos”. Inmediatamente fueron centenares las personas que saltaron sobre mí llamándome de todo. Y cuando digo de todo, es de todo. Así que, cuando ya estaba harta, publiqué una rectificación. Porque la realidad es que el político llamaba a quedar a jugar al FIFA, se pongan como se pongan.

En realidad, lo que demuestra con esa historia en Instagram es que no le importa la crisis del coronavirus, sino hacer daño al Gobierno. No ha tenido ni un momento para escribir un tuit felicitándose porque ha llegado un avión con material sanitario para salvar vidas. Eso no les importa a los diputados de Más Madrid, no les interesan los madrileños. A Gómez Perpinya le interesa más jugar al FIFA con la Play, que animar a sus conciudadanos. Le falta madurez política y sentido de responsabilidad del cargo que ostenta, como ha demostrado.

Los insultos se multiplicaron. Muchos de ellos de esos que Irene Montero llamaría de machirulos. Intervino también el insignificante medio digital vinculado al PSOE, “El Plural”, que tiene menos lectores que MI.com (Comscore, febrero de 2020) y que sobrevive por tener como directora a Angélica Rubio, directora general de Coordinación Informativa de La Moncloa en tiempos de José Luis Rodríguez Zapatero. Casualidades de la vida, el día anterior había debatido con su redactor jefe, un tal Marcos Paradinas, precisamente por su falta de audiencia. Llevaban días publicando, para que se hagan idea del rigor, que a la Comunidad de Madrid la habrían estafado y que por eso no llegaban los aviones. Curiosamente el redactor jefe no defendió la noticia, sino que le molestó que dijera que su medio lo leen cuatro gatos. Menuda ética periodística. Durante años he trabajado como periodista y nunca me he dejado llevar por mis filias o fobias personales.

El propagandista Antonio Maestre no tardó en entrar en el juego, para calificarme, de “tonta”. Ya saben, las mujeres del PP para estos machirulos de la izquierda siempre somos tontitas.

Pero la traca final la pusieron desde El Plural sus colaboradores más chapuzas, publicando mi nómina del pasado mes de octubre en la Asamblea. Un dato que es público, pero que ellos utilizaron para intentar denigrarme. Podrán comprobar que eligieron el mes en que más he cobrado de todos.  Un acoso en toda regla. Pero, como les he dicho al principio, a mí me importa un colín. No tengo nada que esconder y, desde luego, no me voy a callar ante la izquierda irresponsable.

Primarias del PP en Twitter: espontaneidad frente a difusión

 

La batalla de las primarias del Partido Popular se juega también en las redes sociales, la herramienta de comunicación entre personas del siglo XXI. Algo que tanto Soraya Sáenz de Santamaría como Pablo Casado, quien iniciara su carrera en la séptima planta de Génova precisamente encargándose del Social Media de la formación política, tienen claro.

Así, ambos candidatos han creado sus etiquetas (hashtags) en las redes sociales y se esfuerzan en lanzar mensajes a la comunidad internauta, que en el caso de partidos políticos suele ser muy endogámica, estableciéndose las conversaciones entre sus miembros o simpatizantes, sin apenas participación ajena al grupo. La web Congreso Abierto PP ha presentado estos días unas interesantes infografías, que han sido analizadas para ellos por expertos como el politólogo Julián Villodre Fran Carvajal. Unas infografías en las que se recoge la conversación generada por ambos candidatos en Twitter durante el periodo de tiempo comprendido entre el 10 y el 16 de julio.

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5 Consejos para un Community desesperado

 

Aunque las empresas, poco a poco, se hayan ido dando cuenta que la reputación de su marca no se puede dejar en manos de personas sin cualificación digital, no es menos cierto que aún existen demasiadas empresas en las que la transformación digital no es más que una palabra, en las que directivos, mandos intermedios o compañeros creen que un Community es poco menos que el “que se pasa todo el día con el móvil”. Ante todo, si este este es tu caso, no te desesperes. Recuerda que tú tienes futuro y ellos son como los zombies de ‘The Walking Dead’ ;).

1.-  Tienes compañeros con cuentas en Twitter o Facebook que se creen que por eso son especialistas en Social Media. Algunos hasta presumen de ello en Linkedin. Estos son los más peligrosos, porque suelen cargarse las redes sociales si les dejan tocarlas. No planifican, no piensan en las publicaciones, las métricas les suenan a chino, no saben nada del tema y creen que pueden gestionar una cuenta institucional como su cuenta privada. Intenta que no les dejen ni acercarse a las redes de la empresa u organización.

2.- Toman decisiones que afectan a redes sin hablar contigo, o someten tus propuestas a la decisión de gente que cree que una “story” es una serie de Telecinco. Tranquilo. Es que ni siquiera saben que les afecta (porque las redes sociales son la imagen de todos los empleados de la empresa). O lo que es peor, les importa una higa. ¿Desde cuándo a un zombie le importa dar buena imagen? Además, si ya les costó eso de “una web”, imagínate cómo pueden despreciar “las redes”. Ofréceles colaboración en forma de charlas, conferencias, para intentar que se den cuenta que las redes son mucho más que “un Twitter”. Y entiérralos en informes de RRSS. Conceptos como “keywords”, “backlink”, “contenido líquido” o “Black hat”, (tampoco hay que ir más allá porque no tienen ni idea de qué se habla) los dejarán noqueados.

Vía Socialmedier

3.- Creen que lo del orgánico es gratis y no entienden tu papel en esto. Es la batalla más dura en un momento en que redes como Facebook empujan a las empresas al pago.  Aquí solo sirve el insistir. Y como siempre, lo de los informes. Métricas e informes.

4.- Te llaman un domingo a las 15:00 para ver si les “tuiteas” algo. ¿Te suena eso de no dar el número de móvil particular o bloquear al impertinente? Hazlo, Porque si no lo que te queda es llamar tú al maleducado un lunes a las 06:00 a su móvil, a ver qué tal lo baila o resignarte a que te tomen por un servicio 24×7 personal de toda la empresa. Y si es necesario, bloqueo en Whatsapp.

5.- Te proponen publicar cosas que tú sabes que no son adecuadas. Trata de explicarles por qué tú no lo harías. Con informes de externos si puede ser, que ya se sabe que no son pocos los que hacen más caso al de fuera que al de dentro (esto que alguien me lo explique, porque nunca lo he entendido). Si aún así insisten y tienen mando en plaza, pues qué le vas a hacer. No te lo tomes como algo personal. Recuerda: son ovejas descarriadas necesitadas de evangelización (esto va en honor a Prevost, quien tanto ‘evangelizó’).

 

 

En defensa de Twitter

trol

Esconderse detrás de un alias (o no), entrar en Twitter (los más) o en la cuenta personal de alguien en Facebook (los más pirados), para ponerse a insultar al interlocutor estoy segura de que tiene catalogación en el DSM. Sin embargo, se ha convertido en deporte nacional, lo que dice bastante de nuestro nivel de urbanidad y del estado de salud de nuestra muy infantilizada sociedad.

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En Facebook, en donde admito a todo el mundo, he tenido que expulsar a unos cuantos por pasarse de listos. Eso de entrar en casa ajena y ponerse a faltar al respeto al anfitrión, como que me parece de muy mala educación.  En Twitter tengo unos miles, sí miles, de bloqueados. ¿Qué pasa? No tengo por qué aguantar tonterías de nadie. Que clamen en el desierto. O al menos lejos de mis oídos y vista. Paso de poner trolls en mi vida.

Esto escribí hace unos años en relación a los llamados trolls y creo que sigue plenamente vigente:

Su fin no es otro más que hacer daño para así ver satisfecha una suerte de vanidad que esconde resentimiento, envidia y una falta de autoestima más que notable. Por eso interrumpen conversaciones, opinan acerca de lo que desconocen, o sencillamente, insultan y difaman. Son completamente insensibles a las críticas y gozan captando a bobos, que también en las redes sociales haylos, para su causa. Con ellos no se puede razonar, no se puede negociar. Quienes llevamos años en la red tenemos como máxima el famoso “Don’t feed the Troll”. Sabemos que nada hay mejor que ignorarlos hasta que se aburran. Decía Timothy Campbell, con razón, que “si intenta razonar con un Troll, él gana. Si insulta a un Troll, él gana. Si le chilla a un Troll, él gana. Lo único que los Trolls no pueden aguantar es que se les ignore”. Por supuesto que si estamos ante un salvaje que vierte amenazas o calumnias, no está demás, al tiempo que se le ignora, recurrir a la Policía Nacional (@policia en Twitter) o a la Brigada de Delitos Telemáticos. Cada vez son más los cobardes que acaban pagando por sus actos. Y es que el anonimato en la red, puestas las cosas en mano de las autoridades, es sencillamente una ilusión.

Más lo cierto es que los Trolls desaniman a la gente. No son pocas las caras conocidas que han abandonado Twitter después de una campaña más o menos espontánea de la Oenegé Trolls sin Fronteras. A aquellos que aún no se han decidido a participar en las redes sociales, el miedo a sus zarpazos los echa para atrás.

¿Qué se puede hacer para evitar alimentar la vanidad de estos malvados? Cuando usted sospeche que se encuentra en presencia de uno de ellos, plantéele una cuestión amablemente y espere a su reacción. Si la cosa es evidente, bloquéelo. Sáquelo de su vida y, sencillamente, ignórelo. A él y a cuantos le sigan el juego. Ni los Trolls ni los bobos merecen la pena

Pues bien, pese a las voces que se alzan pidiendo regulación y más regulación, el anonimato en la red NO EXISTE, aunque quede chupiguay decir lo contrario, si se viola el Código Penal. Que se lo digan a los frikis o violentos que han recibido la visita de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado después de cometer un  presunto delito.

insulto

Twitter tampoco es diferente a la sociedad española (ya, ya sé que aterra pensar que ese es el nivel).

Algo que algunos periodistas, comunicadores y demás no aciertan a comprender. En USA es obligatorio estar en las redes y al periodista le piden junto con el CV su número Klout (si no sabes de lo que hablo y eres periodista, tienes un problemilla). En países como Alemania tambien comienza a ser lo habitual.

Las redes, además, ni son peligrosas, ni una cueva de salvajes. Son, eso sí, una magnífica fuente de información. Twitter, la red social de microblogging por excelencia, ha ayudado a dar noticias: por ejemplo, cuando los atentados de París en la sala Bataclán, las primeras informaciones llegaron a través de las redes sociales de los propios rehenes. Lo mismo sucedía el otro día cuando el atentado en el aeropuerto de Estambul. Los políticos y famosos cada vez lo usan más: Esperanza Aguirre dio su versión de la famosa multa de tráfico… en su Facebook.  Por otra parte, no lo olviden, el violento o el idiota lo son dentro y fuera de la red. El delicuente es delincuente dentro y fuera de la red. La maldad ya estaba ahí.

bataclan

Por supuesto que los malos usan las nuevas tecnologías para sus delitos, pero eso de «criminalizar» las redes sociales, especialmente Twitter, es absurdo y lo único que demuestra es lo insalvable que es la brecha entre el nativo y el ignorante digital.

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Trolls

Escondidos casi siempre detrás de pseudónimos, se dedican al acoso y son conocidos como ‘trolls’.

Nacieron al tiempo en que apareció la web 2.0 y se pasaron los años 90 poblando blogs, webs y la sección de comentarios de los diarios digitales.

Ahora anidan en las redes sociales. Su preferida es Twitter y su fin no es otro más que hacer daño para así ver satisfecha una suerte de vanidad que esconde resentimiento y una falta de autoestima más que notable. Interrumpen conversaciones, opinan acerca de lo que desconocen o, sencillamente, insultan. Son completamente insensibles a las críticas, que, como mucho, provocan cierren su cuenta al público. Con ellos no se puede razonar, no se puede negociar.
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Niños en la red

«La irrupción de las redes sociales, la forma de comunicarse entre personas del siglo XXI, en nuestras vidas, ha supuesto una mayor agilidad, rapidez y eficacia en la comunicación, pero también trae consigo nuevos delitos.»

NIO-FA1Primer detenido por la violencia vertida en la red social Twitter con motivo del extraño asesinato de la presidenta de la Diputación de León, Isabel Carrasco. El joven valenciano, 19 primaveras contemplan a este violento producto de la LOGSE sin romanizar, ha pasado ya a disposición judicial y en breve estará de vuelta en casa. Y es que la legislación, obra de nuestros políticos, empeñados en defender a los delincuentes y despreciar a sus víctimas, no da para más. Pero está bien que algunos se empiecen a enterar de que el anonimato en la red no es más que un espejismo y que el delincuente puede ser inmediatamente localizado por los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado. Si ello no sucede en mayor número de ocasiones es en parte debido a la desidia de la judicatura, en cuyas sedes duermen el sueño de los injustos numerosas denuncias. Sigue leyendo «Niños en la red»

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