Contra la revolución de los estúpidos

A pocos días de una cumbre de la OTAN en España, el gobierno de Sánchez -el de los pactos con quienes quieren destruir la Nación- cuestiona los servicios secretos españoles. Sánchez acuerda con el rey de Marruecos, sin tener en cuenta la derivada de nuestra dependencia energética de Argelia, una nueva política para el Sáhara que nada tiene que ver con la planteada por la ONU y por España. La socialista Ley de Educación introduce las “matemáticas con perspectiva de género” al tiempo que veta el estudio de la historia de España anterior a 1812. Irene Montero riega de subvenciones sus chiringuitos. Alberto Garzón arremete contra el vino, la ganadería, el rosa y azul. Si aún viviera el gran director de cine Manuel Summers, a buen seguro disfrutaríamos de una magnífica película (sin subvenciones). Pero… ¿qué hay detrás de todo esto?

Es obligatorio en estos tiempos tan angustiosos, tener en cuenta que la característica principal de las actuales oligarquías se subsume perfectamente en el principio de Hanlon: no atribuyas a la maldad lo que puedas atribuir a la estupidez. Y es que después de décadas de socialdemocracia y destrucción de la educación, la sociedad -y la clase política- se ha infantilizado. Vivimos en una democracia sentimental, en donde la razón, la tradición y la ciencia han sido sustituidas por las emociones y el cientificismo.  Si la socialdemocracia no era más que un totalitarismo enmascarado por la propaganda, la democracia sentimental supone la destrucción de todos los principios de la sociedad abierta y su sustitución por los caprichos del gobernante con beneplácito de las masas, alienadas por la hegemonía cultural del progresismo. Algo, por demás, facilitado por la revolución digital, la destrucción del Derecho y la entrega sin condiciones de los medios de comunicación. En realidad, Sánchez, como Echenique o Iglesias -un chisgarabís intelectual-, no son más que el producto final del proyecto socialista puesto en marcha en los años 80.

Lo que hoy queda del socialismo y del comunismo, entregados ambos a teorías biologicistas más cercanas al nacionalsocialismo alemán que al mecanicismo marxista, son religiones sustitutivas histéricas. Vivimos en el caos modal que tan acertadamente ha señalado el filósofo Peter Sloterdijk. Quien también ha advertido de que la velocidad a la que se suceden las noticias impide pensar y, por tanto, acaba idiotizando el pensamiento. Hoy en día no son pocos quienes, como los charlatanes de feria, creen saber de todo.

En definitiva, estamos inmersos en la revolución de los estúpidos dispuestos a destruir las sociedades abiertas, sin darse cuenta, porque son estúpidos, que se están destruyendo a sí mismos. No es algo nuevo. Robert Musil ya advertía contra la estupidez como fenómeno colectivo en “El hombre sin atributos” (2004). Alexis de Tocqueville también lo intuyó en “La democracia en América”.

Rodríguez Zapatero lo verbalizó cuando afirmó que, si él podía ser presidente, cualquiera podría serlo. El mérito, la capacidad y la excelencia sustituidas por la ambición de poder. El poder como fin y no como medio. Porque el estúpido, que suele ser el perfecto arribista y carece de principios éticos o morales, tiene como único objetivo el poder para sí. El bien común es secundario o incluso ni se contempla. Además, el arribista -incapaz de anticipar las consecuencias de sus decisiones- justifica su existencia arremetiendo contra todo lo anteriormente existente, como ha hecho el hoy extinto PSOE desde 2004, tratando de entroncar la legitimidad democrática española con la II República.

De ahí que podamos afirmar que el régimen que Pedro Sánchez quiere imponer a los españoles es un régimen idiocrático. Es obligatoria la rebelión contra dicho régimen, como hace Isabel Díaz Ayuso, porque en ello nos va la libertad.

Publicado en Es Diario.

El trolleo comunista.

28 de marzo de 2022. Mediodía. Se me ocurre entrar en mi cuenta de Twitter y me encuentro con más de 500 tuits que me mencionan.

Un supuesto periodista-comunista, llamado Facu Díaz, de esos que moran por Podemos, ha decidido poner un tuit: “Los medios no te cuentan que @almudenanegro se embolsa cada mes casi 5000 euros de dinero público”. Adjunta mi nómina como diputada de la Asamblea de Madrid, que es algo inferior a la que cobra, por ejemplo, Vanessa Lillo, del PCE y diputada por Unidas Podemos-Izquierda Unida-Madrid En Pie. De hecho, lo que cobro en neto son 3.484,64 euros (porque soy portavoz de una comisión), una cantidad algo lejana a los «casi 5.000» (y por qué no «casi 10.000») que el “periodista de investigación” denuncia. En bruto son algo más de 4.400. Luego llegan los impuestos y esas cosas que nos pasan a todos los que tenemos la suerte de tener empleo en la España socialcomunista.

Investigación. Los datos son públicos, como los de cualquier otro diputado y se pueden consultar en la página web de la Asamblea de Madrid. Vamos, que solo ha accedido a la página y ha hecho público ¡lo público! Enhorabuena por el scoop, majete. Solo que se conoce desde 2019 en que entré, porque así lo quisieron los madrileños e Isabel Díaz Ayuso, como diputada en la cámara regional.

Lo que no cuenta el tal Facu Díaz es que el coste por diputado, comparando Podemos y Partido Popular, es mucho más alto en el caso de Podemos, donde todos son portavoces y cargos. Y la aportación a los grupos es la misma. Eso sí hubiera requerido de un poco de trabajo de documentación, pero claro, que no está el comunismo para estas cosas.

Se pueden imaginar los comentarios de sus seguidores. Casi que tengo la culpa de la invasión ilegal y guerra de Ucrania. Esto, en realidad, me trae sin cuidado. He sufrido amenazas de los antivacunas, campañas troll de izquierda y derecha, y, sinceramente, las campañas de los totalitarios contra mí me dejan indiferente. Seguiré defendiendo mis principios.

Algunos comentarios me han hecho gracia, porque demuestran el nivel y conocimiento del noble trabajo del periodista de los comunistas y sus adláteres. Otros no tienen tanta gracia por el contenido, la ortografía y la gramática.

EL MOTIVO DEL EA, EA, EA, EL COMUNISTA SE CABREA.

Como es lógico, me comienzo a preguntar qué bicho les ha podido picar ahora a los comunistas. Que ya sé que me tienen enfilada desde hace lustros por mis críticas. Y, de repente, recuerdo que este fin de semana me hice eco, literal, de una noticia publicada en un medio digital, en el que se contaba que el comunista y chulísimo ministerio de Yolanda Díaz habría comprado cuatro mil botellas de vino de La Rioja, 120 kilos de gambas y 200 kilos de langostinos.

Mi tuit, que se limitaba a enviar la noticia desde el medio de comunicación en cuestión, tuvo más de 1.400 retuits el sábado. Y eso es lo que les ha molestado. Que una vez más haya quedado patente la contradicción entre el comunismo y la forma de actuar de los comunistas. Y es que nuestros comunistas, esos que han abrazado las bioideologías de honda raíz nacional socialista, son los grandes defensores de la propiedad privada: «Lo mío es mío y lo tuyo es mío» es su eslógan.

Pues, querido Facu, que sepas que yo me pago mis comidas. Y no bebo Rioja. Ni suelo consumir langostinos. Y que gano lo que tengo que ganar por la responsabilidad que tengo. Y que tengo porque los madrileños así lo han decidido. Como lo decidieron en el caso de tus conmilitones diputados de Podemos. Solo que los podemitas, a los madrileños, como te he dicho, nos salen algo más caros en dinero y mucho menos productivos en propuestas para solucionar los problemas reales de los ciudadanos.

Por cierto, está fatal eso de lanzar campañas de acoso en redes. Espero que no comiencen las amenazas, porque no me ando con bromitas y esas las denuncio donde hay que denunciarlas.

Y a ustedes, si me lo permiten, les pido que sigan retuiteando y publicando la noticia de EL DEBATE, que tanto ha molestado al comunismo. Que se fastidien y rabien. Libertad.

Actualización. El pequeño mundo tuitero de Facu y sus campañitas.

Actualización 16:30. Facu Díaz amenaza con más «exclusivas» y considera que esta publicación es un ataque «a la prensa libre». Normal, quedan muchas nóminas que son públicas de diputados por dar a conocer. Cosas del periodismo de «kalidá». Por cierto, a publicar lo público lo ha llamado «caso nómina». Ya no puedo más de la risa.

#VenezuelaGritaLibertad : Sánchez traiciona la libertad, los DDHH y a los socialistas

Desde que a comienzos de esta semana el ingeniero y diputado socialista del partido socialista de la Internacional Socialista Voluntad Popular, Juan Guaidó, se proclamase legítimo presidente de Venezuela, no por su capricho sino por expreso mandato de los diputados de la Asamblea Nacional Venezolana (que equivale a nuestro Congreso de los Diputados), siento vergüenza.

Vergüenza por tener un presidente al que preocupan más unos presupuestos falsos que contribuirán a fastidiar los logros económicos de los últimos años que el que las jóvenes adolescentes venezolanas tengan que cruzar la frontera con Colombia para allí prostituirse con el fin de llevar comida a sus familias. Vergüenza porque prefiere su pacto con independentistas, filoterroristas y sicarios del narcorrégimen de Nicolás Maduro a defender la libertad y los Derechos Humanos que son pisoteados a diario en Venezuela, con la pasividad cómplice de quienes hoy tiemblan ante la posibilidad de que un cambio de régimen nos lleve a conocer el tráfico de dólares en forma de maletines para financiación propia y partidista.

Vergüenza por tener un presidente que utiliza una tragedia que ha supuesto la expatriación de cientos de miles de venezolanos para buscar algo que comer o huir de las represalias políticas del terrible SEBIN para montarse un vídeo y presumir mientras eran asesinadas al menos 26 personas por la dictadura.

Vergüenza por tener un presidente del gobierno que comparece antes los pastueños medios (que se lo tragan todo; algunos han llegado a hablar de golpe de estado o autoproclamación, cuando la designación de Guaidó es la que cumple con la Constitución Venezolana) para vendernos aquellos que la también demasiado tibia Ángela Merkel (ha debido de olvidar su infancia en la RDA), desde Alemania, le va a obligar a aceptar: reconocer a Guaidó como presidente esta semana.

Vergüenza porque tengo un presidente del gobierno que hace seguidismo de Rufián, Iglesias, Otegui, Hezbollá, Irán, Cuba y hasta de Rubén Sánchez y Elisa Beni en lugar de apoyar sin fisuras a Leopoldo López, Antonio Ledezma, Henrique Capriles, María Corina Machado, Eduardo Bittar, Leocenis García…

Vergüenza porque tengo un presidente que se ha olvidado de Génesis Carmona, Bassil Da Costa, Xiomara Soledad, Geraldine Moreno, Roberto Redman, Juan Carlos Montoya, Delia Elena Lobo, Arturo Alexis Martínez, Alejandro Márquez, Jimmy Vargas, Giovanni Pantoja... y tantos, tantos otros que si los nombro a todos este artículo no tendría fin. Descansen en paz.

Vergüenza porque tengo un presidente que ha liquidado la imagen internacional de España, país que por motivos históricos y culturales tenía que haber sido, como poco, el segundo país del mundo en reconocer a Juan Guaidó como presidente. Rehacer el sectarismo del doctor del Falcon nos va a costar décadas.

Vergüenza deberían de tener, pero de ella deben de andar escasitos, los del PSOE que estos días se han callado (muy bien Felipe González). Y Borrell debería irse a su casa. Por lo evidente. Porque Guaidó es de Voluntad Popular, un partido de la Internacional Socialista. El partido de Leopoldo López. El PSOE ya traiciona hasta a los suyos, que tienen que ser defendidos por liberales y conservadores de los asesinatos de un régimen corrupto, entregado al narcotráfico.

De ahí el apoyo de la cúpula militar, por cierto. Precisamente en el ejército estará la clave. Creo buen síntoma que Guaidó siga libre. En los próximos días habrá que estar muy atentos.

En resumen, siento vergüenza de mi gobierno. Que no de España, porque estoy segura de que la inmensa mayoría de españoles apoyan la democracia y la libertad, que a Sánchez le importan un comino.

De ahí que le pido al Partido Popular y a Ciudadanos que presenten esta misma semana una moción de censura contra este personaje, sin acogerse a la excusa de que los números no dan, como hizo Inés Arrimadas en Cataluña. La Libertad va por delante. ¿O no?

Campaña electoral (V)

felisuco
Fichajes de altura. Nueva Política. Regeneración. Gente que sabe de política, para la cual la Ley de Hierro no tiene misterio, que sabe lo que es la libertad política y que no adjetiva la democracia. Ups. Perdón,  no quería decir regeneración, quería decir DEGENERACIÓN.

Lo próximo, fichar a alguno de Sálvame, un futbolista o al Dioni. Pero ¿y lo monos que quedarían en un Supervivientes, qué?

 

PD Cantabria no se merece esto. ¿O sí? A ver qué vota…

Podemos, el partido de los pijos

Hace ya tiempo que les vengo diciendo que lo de Podemos es la gauche divine de siempre, radicalizada después de la pasada por nuestro destructivo sistema educativo. Y tamizada por la transversalidad, si Pablo y Alberto no lo remedian en junio, del populismo. Populismo que no es una ideología, sino una enfermedad de la democracia que germina cuando se juntan la desafección de la gente hacia la clase política, la crisis institucional y la crisis política con una sociedad infantilizada, producto de décadas de socialdemocracia.

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Campaña electoral III

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Esteban González Pons (PP) dice que Pablo Iglesias (Podemos)  es «culto, inteligente y muy creativo«. Así, sin anestesia y para empezar la campaña electoral. Y eso que aún no había visto la performance de guardería de Alberto Garzón (IU), el nuevo socio de Pablo.  Por cierto, añade Pons, «Pablo aporta valor a la política española».

¿De dónde los sacas, Mariano, pá tanto como destacan?

Campaña electoral (II)

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En el Estado de Partidos todo es espontaneidad de la comprometida ciudadanía.
¡¡¡Bocatas a 1 euro, bocatas a 1 euro!!!
Paga el contribuyente.

 

PD. Me cuentan que la «okupación total» de autobuses hacia Móstoles coincide con el acto de cambio de nombre de la Plaza Vázquez de Mella, que pasará a llamarse Plaza de Pedro Zerolo, en homenaje al que fuera concejal socialista del ayuntamiento de Madrid. Qué organización, madre.