¿Por qué Iglesias no purga a Dina?

La marroquí Dina Bousselham, quebradero de cabeza de Podemos hoy dedicada a insultar a periodistas desde una página web, llegó a Madrid en el año 2008, recién cumplida la mayoría de edad. Fue en la capital donde descubrió su pasión por el fútbol: jugó en el C.F. Pozuelo, donde posiblemente pudiera coincidir con Iñigo Errejón, residente en el elitista municipio madrileño. Acabó la carrera de Ciencias Políticas, donde conoció a Pablo Iglesias, quien fuera su profesor. Durante esta etapa universitaria entró en ‘Juventud sin futuro’, un movimiento vinculado a Podemos que se disolvió en 2017. De allí salieron cargos de Podemos como Rita Maestre, Eduardo Fernández Rubiño (hoy senador por Más Madrid), Miguel Bermejo, Sara Bienzobas, Miguel Ardanuy, Segundo González, Jesús Gil Molina, o Ramón Espinar.

Aprovechando la carrera, realizó un Erasmus en la Nueva Sorbona de París y un Máster en el Instituto de Altos Estudios de América Latina. Fue precisamente en París donde se hizo miembro de la fundación del PAM, un partido de centro derecha monárquico marroquí vinculado a Mohamed VI que fue fundado por Fouad Ali el Himma, gran amigo y consejero del Rey, vinculado a los servicios secretos. Fue entonces cuando apoyó la vía marroquí a la ‘primavera árabe’.

En concreto, era partidaria del discurso reformista de Mohamed VI pronunciado por éste el 9 de marzo de 2011. «Les asesoré en la preparación de su primer congreso, pero nunca me afilié ni ocupé cargo alguno», mintió años después Bousselham, quien llegó a ser secretaria general adjunta para Francia.

De vuelta a Madrid, Dina comenzó a hacer sus primeros pinitos en el mundo del periodismo, escribiendo para Rebelión, Nueva Tribuna o la revista online Al Qalifa, de la que llegó a ser portavoz. También participó en ‘La Tuerka’, el programa de Pablo Iglesias hoy bajo sospecha por las transferencias realizadas por Irán a la productora 360 Global Media.

En 2014 Pablo Iglesias la rescata y la ficha como asistente personal suya en Bruselas. Ese mismo año 2014 Dina es reconocida como una de las marroquíes del año en una lista elaborada por el Consejo de la Comunidad Marroquí en el extranjero, un organismo dependiente del rey de Marruecos.

Desde Podemos presionaron, en plena precampaña para las elecciones municipales y autonómicas de 2015, a medios de comunicación para que no se diera a conocer la relación íntima entre ambos. Ante la negativa de ‘La Vanguardia’ a retirar la noticia, el mismísimo Pablo Iglesias habló con Enric Juliana. Otro de los medios amedrentados fue “Vanitatis”, perteneciente a “El Confidencial”. Solo un mes antes de la publicación de la supuesta relación, Tania Sánchez (hoy diputada por Más Madrid en la Asamblea de Madrid, que apenas pisa) e Iglesias habían anunciado su ruptura. Poco después, Tania acabaría oculta detrás de una columna en el Congreso de los Diputados.

Durante este periodo es cuando fuentes de Podemos aseguran que Dina trabajó en impulsar encuentros y reuniones con agentes de lobbies marroquíes en Bruselas. El grueso de esos encuentros fue con sectores afines a la monarquía alauí, lo que llevó a miembros del partido morado a dudar de su postura e incluso de su presencia en la formación.

Sospechaban, quizá con razón, que pudiera ser una agente de los servicios secretos de Marruecos. El propio Juan Carlos Monedero fue puesto sobre aviso. Pero Iglesias se había encaprichado de su asistente.

Es justo en esos días cuando Podemos cambia radicalmente su línea política pro saharaui, una posición que preocupaba a Mohamed VI, teniendo en cuenta el auge de la formación política radical en España. Iglesias había asistido en noviembre de 2014 a la 39 Conferencia de Apoyo al Pueblo Saharui, que se celebró en la Universidad Complutense de Madrid. Allí, se abrazó públicamente al líder del Frente Polisario, Mohamed Abelaziz, y declaró que “España sigue siendo administrador y soberano del Sáhara Occidental, así que jurídicamente Marruecos está invadiendo un territorio colonial español explotando ilegalmente sus recursos».

Curiosamente, en 2015 ya nada queda de dicha posición política, tradicional en la extrema izquierda española. Podemos pasó de participar activamente en el “grupo europarlamentario de apoyo al Sáhara” a adoptar una posición política meramente simbólica. Este mismo año, cuando Marruecos oficializa, en pleno Estado de Alarma, la ampliación de sus aguas territoriales el vicepresidente del gobierno, Pablo Iglesias hace mutis por el foro.

En 2015 cuando, encontrándose Bousselham en un IKEA de Madrid junto a su entonces novio y posteriormente marido, Ricardo Sá Ferreira, se produjo el supuesto robo del móvil de ambos, junto con el abrigo de él, una cartera de color marrón, documentos de identidad belga y portugués, una tarjeta de crédito y una de débito, permiso de conducir, 10 euros en metálico y un móvil BQ Aquarius m5 de Sá Ferreira, de color negro, además de un móvil Sony Xperia Z2 de color negro con funda morada, de Dina Bousselham. Al menos así consta en el atestado policial de la denuncia presentada por la pareja en Comisaría.

En enero de 2016, Pablo Iglesias conoce por Antonio Asensio Mousah, del grupo Zeta, el contenido de la tarjeta del móvil de Dina. Un trasiego de tarjeta, de la que tienen que existir copias pese a la destrucción de la original, en la que también está involucrado el periodista y ex directivo de ‘Interviú’, Alberto Pozas, imputado en abril de 2019 junto a Luis Redundueles en el ‘Caso Dina’. Pozas era director de la publicación cuando la tarjeta SIM llega a la misma. Tras ser imputado presentó su dimisión del puesto que ocupaba en La Moncloa como director general de Información Nacional. Asensio, por su parte, asegura haber entregado la tarjeta en perfecto estado a Iglesias.

Es Sá Ferreira quien envía la tarjeta de Dina a una empresa especializada en reparaciones: “Gales Recuperación Expréss”, que cuenta con sociedades en Cardiff y Berlín. La tarjeta fue recogida por el servicio de mensajería de DHL y enviada a la sede central sita en el Reino Unido de la compañía. Llegó al laboratorio central el 29 de septiembre de 2017. Los técnicos llegaron a la conclusión de que el contenido de la tarjeta era “irrecuperable” con las técnicas habituales, por lo que pidieron a su cliente más de 600 euros, sin poder garantizar la recuperación. El 18 de octubre el sociólogo de Podemos decide no aceptar el presupuesto, por lo que la empresa devuelve la SIM el 30 de octubre de 2017 por correo ordinario gratuito. En el informe remitido al juzgado por la empresa aseguran que la SD estaba “físicamente intacta, no tenía cortocircuitos y a los datos que contenía no se podía acceder utilizando un software especializado en recuperación de datos”. Es decir, la tarjeta llegó a la empresa ya destruida.

Según declaró el líder de la formación morada ante el juez, se quedó varios meses con la tarjeta antes de devolvérsela a Dina. Por su bien.

En julio de 2016 el abogado de Podemos, Raúl Carballedo, denunció en el chat de la formación que el contenido había sido ofertado a varios medios de comunicación. Es Eduardo Inda quien publica en Ok Diario las bromas machistas de Iglesias contra la periodista Mariló Montero. Unas capturas realizadas con el móvil de la propia Dina, como ha acreditado la Unidad de Asuntos Internos de la Policía Nacional. Aquello pone sobre alerta a Podemos, que, consciente de la información podría tener graves consecuencias para la formación, pone en marcha una operación destinada a desacreditar a los medios de comunicación. Es cuando comienzan a hablar de “cloacas”. Una operación que se les ha vuelto en contra.

Pero, pese a la complicada situación en que Bousselham ha puesto a Podemos en general y a Iglesias en particular, ellos siguen contando con ella. Un comportamiento extraño por parte del vicepresidente del gobierno, quien ha demostrado no tener remilgo alguno a la hora de purgar a los que le causan problemas.

#VenezuelaGritaLibertad : Sánchez traiciona la libertad, los DDHH y a los socialistas

Desde que a comienzos de esta semana el ingeniero y diputado socialista del partido socialista de la Internacional Socialista Voluntad Popular, Juan Guaidó, se proclamase legítimo presidente de Venezuela, no por su capricho sino por expreso mandato de los diputados de la Asamblea Nacional Venezolana (que equivale a nuestro Congreso de los Diputados), siento vergüenza.

Vergüenza por tener un presidente al que preocupan más unos presupuestos falsos que contribuirán a fastidiar los logros económicos de los últimos años que el que las jóvenes adolescentes venezolanas tengan que cruzar la frontera con Colombia para allí prostituirse con el fin de llevar comida a sus familias. Vergüenza porque prefiere su pacto con independentistas, filoterroristas y sicarios del narcorrégimen de Nicolás Maduro a defender la libertad y los Derechos Humanos que son pisoteados a diario en Venezuela, con la pasividad cómplice de quienes hoy tiemblan ante la posibilidad de que un cambio de régimen nos lleve a conocer el tráfico de dólares en forma de maletines para financiación propia y partidista.

Vergüenza por tener un presidente que utiliza una tragedia que ha supuesto la expatriación de cientos de miles de venezolanos para buscar algo que comer o huir de las represalias políticas del terrible SEBIN para montarse un vídeo y presumir mientras eran asesinadas al menos 26 personas por la dictadura.

Vergüenza por tener un presidente del gobierno que comparece antes los pastueños medios (que se lo tragan todo; algunos han llegado a hablar de golpe de estado o autoproclamación, cuando la designación de Guaidó es la que cumple con la Constitución Venezolana) para vendernos aquellos que la también demasiado tibia Ángela Merkel (ha debido de olvidar su infancia en la RDA), desde Alemania, le va a obligar a aceptar: reconocer a Guaidó como presidente esta semana.

Vergüenza porque tengo un presidente del gobierno que hace seguidismo de Rufián, Iglesias, Otegui, Hezbollá, Irán, Cuba y hasta de Rubén Sánchez y Elisa Beni en lugar de apoyar sin fisuras a Leopoldo López, Antonio Ledezma, Henrique Capriles, María Corina Machado, Eduardo Bittar, Leocenis García…

Vergüenza porque tengo un presidente que se ha olvidado de Génesis Carmona, Bassil Da Costa, Xiomara Soledad, Geraldine Moreno, Roberto Redman, Juan Carlos Montoya, Delia Elena Lobo, Arturo Alexis Martínez, Alejandro Márquez, Jimmy Vargas, Giovanni Pantoja... y tantos, tantos otros que si los nombro a todos este artículo no tendría fin. Descansen en paz.

Vergüenza porque tengo un presidente que ha liquidado la imagen internacional de España, país que por motivos históricos y culturales tenía que haber sido, como poco, el segundo país del mundo en reconocer a Juan Guaidó como presidente. Rehacer el sectarismo del doctor del Falcon nos va a costar décadas.

Vergüenza deberían de tener, pero de ella deben de andar escasitos, los del PSOE que estos días se han callado (muy bien Felipe González). Y Borrell debería irse a su casa. Por lo evidente. Porque Guaidó es de Voluntad Popular, un partido de la Internacional Socialista. El partido de Leopoldo López. El PSOE ya traiciona hasta a los suyos, que tienen que ser defendidos por liberales y conservadores de los asesinatos de un régimen corrupto, entregado al narcotráfico.

De ahí el apoyo de la cúpula militar, por cierto. Precisamente en el ejército estará la clave. Creo buen síntoma que Guaidó siga libre. En los próximos días habrá que estar muy atentos.

En resumen, siento vergüenza de mi gobierno. Que no de España, porque estoy segura de que la inmensa mayoría de españoles apoyan la democracia y la libertad, que a Sánchez le importan un comino.

De ahí que le pido al Partido Popular y a Ciudadanos que presenten esta misma semana una moción de censura contra este personaje, sin acogerse a la excusa de que los números no dan, como hizo Inés Arrimadas en Cataluña. La Libertad va por delante. ¿O no?

La última oportunidad del PSOE

A1-36896090.jpgNo eran pocos quienes aseguraban semanas atrás, despreciando a sus contrincantes, que el vacuo Eduardo Madina, a quien no se le conoce oficio ni beneficio fuera del partido, saldría ganador del envite. Estaban equivocados. La enemistad de “toda la vida”, forjada desde los tiempos de Juventudes Socialistas, entre Susana Díaz y Madina, así como la tercera candidatura en liza que los partidarios del vasco soterradamente achacan a una estrategia del vencedor, no ha hecho sino facilitar lo que se veía venir. Sigue leyendo «La última oportunidad del PSOE»

El PSOE o la casa de los líos

«No son pocos los socialistas que, con razón, cada día se acuerdan del PASOK griego»

Del PSC no se quiere hacer cargo ni el Tato. Ayer mismo la actual alcaldesa de Santa Coloma de Gramanet, tercer o cuarto plato de la ensalada socialista nacionalista catalana, Nuria Parlón, cambiaba de opinión y dejaba por sorpresa a sus conmilitones en la estacada, quienes se enteraban de la “espantá” por la prensa. Y es que nadie quiere ser el último en salir del PSC, en donde la posibilidad de una escisión de la mano de nacionalistas como Marina Geli es cada día más cierta. Sigue leyendo «El PSOE o la casa de los líos»